En este cap. se me ocurrió enfocarlo más bien desde el punto de vista de Sasuke, de cómo se conocieron Sakura y Sakuke y lo que hizo momentos antes de que los pillase in fraganti en la piscina uno sobre el otro. Es una pequeña aclaración para que no andéis perdidos.
Cap.6: Nervios para sosegar
Sasuke Uchiha no es un hombre de muchas palabras, no pronuncia cinco si puede decir lo mismo con dos. Algunos lo tacharían de frío y arisco, pero en realidad tan sólo es que le gusta estar solo. Odia los lugares atestados de gente, el ruido y el atrevimiento. Odia que cada dos por tres las chicas se le acerquen para pedirle una cita, que lo acosen o que la gente le hablase como si realmente lo conociesen, como si lo supiesen todo de él; nada más lejos de la realidad.
Pero hacía hoy exactamente 8 meses, conoció a la que sería la pareja más estable y compatible consigo mismo que jamás hubiera podido desear o tener, se trata de Haruno Sakura.
Sakura es una mujer muy completa y rebosante de seguridad. No sigue las modas o tendencias emergentes actuales, viste y actúa según dicta su propio criterio; y es precisamente esa naturalidad suya para tratar los temas que importan una de las cualidades que Sasuke más aprecia. Éste estaba harto de salir con “mujeres florero”, féminas que sólo quisieran lucirlo del brazo del mismo modo que se luce un bolso nuevo o una fragancia importada del lugar más imposible del mundo; estaba harto de que las mujeres sólo insistieran en tener una cita con él para que las pudieran ver con él, del mismo modo que si fuese un nuevo complemento a juego con sus zapatos o un trofeo de conquista. Sakura, a diferencia de todas las mujeres que conocía, nunca prestaba atención a lo pasajero, disfrutaba con las cosas pequeñas y no perdía los estribos por tonterías, no era una obsesa histérica; si se enfadaba (algo que era mejor no ver o presenciar) es que había un motivo más profundo detrás. Ella no era tan superficial.
Esta misma mañana, mientras Sasuke tomaba el avión de Inglaterra a Tokio, recordó lo fascinante que le pareció la primera vez que la vio.
Sakura estaba sentada en el banco de un parque dibujando a una madre y a su hijo mientras éstos jugaban en un rellano de arena. Recordó como la observó durante casi 20 minutos desde la distancia antes de atreverse a hablar con ella. Y es que, aunque estaba acostumbrado a que las mujeres lo abordasen, no tenía ni la menor idea de cómo lanzarse, no sabía exactamente cómo dar el primer paso; algo que por supuesto jamás admitiría.
La figura de Sakura, aquél día, le resultaba incluso imponente. Tenía el cabello de un tono rosado largo y abundante, unos ojos de un verde profundo con un brillo imposible, una piel color crema insinuantemente suave y una boca hecha exactamente para el beso de un hombre. ¡Y vaya cuerpo!; piernas largas y definidas, cintura estrecha y senos perfectamente proporcionados. Vestía modestamente y a pesar de sus esfuerzos por no llamar la atención, por ser una más entre la gente, destacaba sin pretenderlo; una belleza natural como la suya era y es muy poco usual, tanto de ver como de encontrar.
Empezaron siendo amigos, y con el paso de los meses, su amistad se fue consolidando más y más hasta convertirse en la relación más seria y duradera que jamás hubiese tenido.
Si estaba triste ella lo animaba, si sentía que la presión le podía Sakura lo “sacaba de paseo”; salían a divertirse hasta olvidar los problemas. Si se ponía enfermo dejaba que lo cuidara, puede que a veces se aprovechase un poco de la situación, pero es que él era un paciente muy especial. Le encantaba que la ojiverde tirase de su corbata hacia ella y después lo besase, que lo dejase dormir con la cabeza apoyada en su regazo o que lo abrazase las noches de invierno. De ahí que durante todo este mes que estuvo en Inglaterra, la echase tanto de menos.
Su padre es jefe de una gran compañía y el saber idiomas para relacionarse es imprescindible, de modo que se fue todo un mes a Londres para perfeccionar su inglés….¡no os podéis ni imaginar lo que le cuesta a un japonés hablar otro idioma sin el acento típico de su isla!
En todo ese tiempo que estuvo lejos, sólo había podido ver a su “Saku” a través de la webcam, y el hablar por el teléfono o el Messenger se convirtió el algo habitual. Pero ¿ella lo echaría tanto de menos como él la había echado a ella? ¿Correría a abrazarlo o saltaría de alegría cuando lo sorprendiese con su prematura e inesperada llegada? ¿Lo bombardearía con besos lo que restase de semana? ¿Habría cambiado algo desde su partida?
Ahora, mientras subía las escaleras hasta el tercer piso, planta donde supuestamente viviría Sakura, según la información que abajo en recepción le dio un tal Suigetsu, se encaminó hasta allí para solventar la incógnita a sus preguntas.
Al situarse frente a la puerta de la vivienda de “su” novia (al menos de momento….), respiró hondo y dio un par de golpes a la madera barnizada con los nudillos. Esperó a que le abriese pero nadie salió a su encuentro. Y después de varios intentos de llamar al timbre, desistió en su empeño.
La llamó al móvil, pero lo tenía apagado, y tras murmurar por lo bajo un par de palabras malsonantes, una chica rubia, de ojos azules y buen porte cruzó el pasillo en su dirección. Cuando ésta estuvo a su altura se paró en seco frente a él.
Ino: si buscas a la “chica nueva” que vive aquí, creo que está por alguna parte del piso superior. Probablemente le estén enseñando la residencia.
Sasuke miró hacia el techo, dejó el ramo de flores que llevaba en brazos en el suelo, junto a la puerta, se amoldó las gafas de sol y salió al encuentro de la pelirosa.
Inner Ino: ¡será desgraciado! Mira que no darme ni las gracias….la próxima vez que vengas que te ayude tu abuela.
Cuando el menor de los Uchiha llegó a la cuarta planta, comenzó a recorrer los pasillos y todas las aulas de uso común, así; tras echar un vistazo a la sala de lecturas, la sala de audiovisuales y la de ocio, entre otras, sólo le faltaba por mirar en lo que parecía un pequeño polideportivo privado, según se le indicaba en unos pequeños letreros verdes situados en la parte superior de la puerta de entrada a dicho lugar.
Apoyó la mano en el pomo de la gran puerta de metal y lo hizo girar, la cerradura hizo un sonido agudo, como un chirrido ronco, un clic. Presionó el picaporte y la puerta se abrió y lo que vio lo dejó petrificado. Ante él se encontraba su mismísimo hermano y su novia en una posición más que comprometedora. Se le heló la sangre unas centésimas de segundo al pensar en lo que aquello podría significar.
Lo único que logró articular fue: Sakura, ¿qué haces?
De hecho, probablemente la sangre se le habría helado del todo sino fuese porque escuchó la dulce melodía de la voz de Sakura, borrando de inmediato cualquier duda.
Sakura: Eres tú… ¡Sasuke! ¡Has vuelto!
Itachi murmurando por lo bajo: y en el peor momento
Sasuke ¿qué haces?-preguntó sin saber exactamente a cual de los dos.
Sakura levantándose a la vez que el Uchiha mayor: ¡OH! Tan sólo tropecé con una botella y lo arrastré a él en mi caída –lo señaló- Sasuke, te presento a Itachi, mi vecino. (Innner: por cierto, a quién se le ocurre dejar una botella aquí en medio….cómo está la juventud…con esto del botellón….-suspiro mental-)
Sasuke acercándose a ella: a “ese” lo conozco mejor que nadie
Sakura: ?
Itachi medio sonriendo: soy su hermano
Sakura frotándose la sien: ¡Oh vaya! No tenía ni idea.
Sasuke: si…bueno…es que no somos precisamente el mejor ejemplo de familia feliz. No nos llevamos precisamente bien.- y con este comentario no quedó claro si Itachi sólo se llevaba mal con Sauke o si también lo hacía con más parientes Uchiha.
Sakura se moría de ganas por interrogar por tales motivos de discordia entre ellos, no obstante, era consciente de que si Sasuke no le había dicho nunca que tenía un hermano, sus propios motivos tendría; ella no era quién para cuestionarlos y menos sin saber sobre que suelo pisaba. De modo que permaneció callada, sin hacer la menor mención o referencia sobre ese tema,…algo le decía que no tardaría en averiguarlo… ¿intuición femenina?....Aún así, le picaba la curiosidad, probablemente se reflejó en su rostro por las perspicaces miradas que ambos Uchihas le lanzaban, lo que contribuyó a aumentar su incomodidad. Se sentía como una intrusa en su particular y secreto mundo. Sasuke fue el primero en darse cuenta, por lo que rápidamente se apresuró a cambiar de tema.
Sasuke: ven Sakura –la arrimó hacia sí tirando de su codo- busquemos un lugar para hablar “a solas” –enfatizó esta última palabra y dirigió una mirada de reprimenda hacia Itachi- tenía muchas ganas de verte –la miró y sonrió.
Sakura: ¿pero no regresabas pasado mañana?
Sasuke: quería sorprenderte –miró a su hermano- y al parecer lo he conseguido –esto último lo entonó con ironía.
Sakura: gomen Sasuke, pero Itachi me estaba enseñando la residencia y aún no ha terminado de explicarme todo….
Itachi, sintiéndose incómodo súbitamente y a la vista de los nuevos acontecimientos, sabiendo que estaba de más, dirigiéndose a la ojiverde habló: no te preocupes, continuaremos otro día. Si quieres irte con “éste” –al igual que antes Sasuke, ahora enfatizó ésta última palabra al tiempo que lo señalaba despectivamente con el pulgar- es cosa tuya. –dicho esto, les dio la espalda y salió por la puerta de metal cerrándola tras de sí.
Una vez fuera, y a varios metros de distancia de aquel lugar, asestó un puñetazo a la blanquecina pared de su habitación mientras musitaba: ¡mierda! ¿Por qué tenía que ser ella?
La pregunta quedó suspendida en el aire, sin forma ni rumbo fija. Las mujeres como Sakura no crecían precisamente en los árboles, una chica como ella era muy difícil de encontrar; ya no sólo por lo obvio: el físico; sino también porque en el poco tiempo que la conocía había descubierto rasgos muy, muy interesantes de su personalidad tales como encanto impredecible, intelecto persuasorio, despreocupación parcial,….Aunque pensándolo en frío, esta descripción se asemejaba a la propia de Itachi
Itachi pensando: ¿es por eso quizás que me atrae de esta manera tan extraña? ¡Maldita sea! ¿Por qué tenía que ser ella?
Y es que el debate con su conciencia estaba servido, Sakura, como pareja de su hermano era “sagrada”, “intocable”; y es que había ciertos límites que ni siquiera él se atrevía a sobrepasar….aunque ¿qué pasaría si no se pudiese resistir a esa atracción, si perdiese todo impulso de autocontrol y lógica? ¿Qué pasaría si cruzaba esa línea invisible? En ese caso, en ese entonces, en ese suponer, ya no habría vuelta atrás…la relación con su hermano no tendría vuelta de hoja; ya no podrían llegar a reconciliarse nunca. Se detestarían por siempre…como si ya los motivos de por sí fueran pocos.
Aunque viéndolo desde otra perspectiva…sí que había una forma de conseguirla, de tener su “affaire” con la pelirosa; aunque todo era cuestión de estrategia. Pero antes de lanzarse a la “conquista” tenía que averiguar un par de cosillas; entre ellas saber hasta qué punto le interesaba a su hermanito su “nueva vecina”, si hay amor entre esa pareja de tórtolos o sólo es un ligue pasajero….porque de ser esto último ¿qué más daba si él (Itachi) se inmiscuía? Total…no sería nada serio y nadie saldría perjudicado.
Aunque desgraciadamente, el Uchiha mayor intuía que más bien se trataba de la primera opción…lo que hacía que se preguntase si Sakura sentiría lo mismo por Sasuke de lo que él mostraba tan abiertamente en su presencia. Porque si ella no lo quería y él se entrometía en la relación, le estaría haciendo un favor a su hermano ¿no? Es mejor que se llevase el chasco ahora que la cosa estaba verde que más adelante donde el daño fuera mayor… ¿no?...¿no?....
También surcaba en el aire la pregunta de quizás más importancia, “¿hasta qué punto estaría dispuesto a arriesgarse él (Itachi) o Ella misma en este caso de supuesto hipotético?”..Aún tenía que averiguar si ella merecía la pena por tantos esfuerzos y por tanto riesgo….quizá la pusiese a prueba…¿con la convivencia?....
Itachi sólo quería tener una relación esporádica con Sakura, de hecho, su alma de libertino le pedía a gritos que así fuese, que se saciase de Ella un par de noches y aire. Estar atado al alguien y sentir que lo controlan no es lo suyo, de hecho, lo intentó un par de ocasiones y en las dos veces la cosa acabó mal, ya había aprendido la lección.
Así que el riesgo en esta supuesta “relación casual”, y no cabía duda de que sería sólo casual, era mucho menor que al que ella se sometiera. Porque si la “señorita Haruno” se interesaba por “el asunto”, ¿estaría dispuesta a dejar a Sasuke por un par de noches en la cama con él? ¿Acaso sólo aceptaría de un modo secreto convirtiéndolo en su amante?....ideas con cierto encanto por supuesto, con su punto de morbo, pero en estos dos supuestos ambos casos procuraría que Sasuke no se enterese…en lo último era algo evidente pero con respecto a lo primero…que lo dejase por otro…Sasuke no tenía por qué saber por qué otro lo dejaba…¿no¿…¿no?...
En fin, tendría tiempo para averiguarlo, para ella tenía todo el tiempo del mundo….
CONTINUARÁ………..