Bueno, aqui dejo el prólogo en el que he tratado de plasmar un poco la personalidad de las chicas. Si alguien tiene una sugerencia que me la diga y ya sabeis que acepto criticas.
Por cierto, Sakuritt@ tienes que cambiar la personalidad de tu personaje proque está copiada de la de Naruto.
PRÓLOGO°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸ AsUkA TaO°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸Cuando el despertador sonó a las seis de la mañana como de costumbre lo apagué de un porrazo, como de costumbre. Bostecé y me di la vuelta debajo del edredón nórdico, mientras tanteaba la mesa en busca de mis gafas pero se me hacía difícil encontrarlas por dos motivos: la cantidad de papeles y libros que había desperdigados y que obviamente, sin gafas, no veo nada.
Frustrada por la ineficacia de mi maniobra, me destapé y salté de la cama. Parpadeé tratando de enfocar la vista lo cual fue más inútil aún que buscar las gafas tumbada en la cama y tapada hasta las orejas, ya que soy medio cegata. Si no conociese mi habitación entera posiblemente ni siquiera distinguiría donde estaba.
Traté de recordar donde las había dejado: aquella noche me había acostado tarde haciendo algunos ejercicios de física pero después había jugado un rato a la play2. Caminé a tientas, hasta llegar a la tele, no sin antes tropezar con un par de libros y con el cable del mando de la consola, pero al fin encontré las dichosas gafas de las narices.
Al ponérmelas pude ver por fin mi cuarto, que estaba hecho una leonera: libros y hojas de ejercicios desparramados por todas partes, los juegos de la play esparcidos alrededor del mando donde los había dejado la noche anterior, las puertas del armario abiertas, dentro del cual se podían ver más libros aún, la chatarra de ordenador de la que colgaban algunos muñecos de goma, mi maqueta para el trabajo de tecnología a medio terminar…
Me rasqué la cabeza y lancé un largo suspiro, pensando en la “divertidísima” tarde que me esperaba recogiendo aquel desastre, y aún me lamentaba cuando baje a la cocina a desayunar.
Mi casa no era muy grande, lo suficiente para mi padre y para mí. Obviamente no podía compararse con el ático de Yuna pero a mi me gustaba. Abrí la nevera y saqué la botella de leche medio vacía y el tetrabrick de zumo, para luego cerrar la puerta con el pié. Saqué los cereales del armario y me serví un tazón de leche. Bostecé y removí los cereales distraídamente, hasta que vi prendida en el corcho una nota. La arranqué y pude ver la irregular caligrafía de mi padre:
Asuka, ha surgido un problema en Comisaría.
Llegaré tarde así que cuando llegues a casa empieza a cenar.
Un beso
Papá
PD: Recoge tu cuarto, genio.
Solté una carcajada, recordando mi patética excusa, los genios somos desordenados, de la última vez que me castigó por no recoger mi cuarto. La ironía y el drama son un rasgo familiar.
Me bebí de un trago el zumo y engullí los cereales, me duché, me até el pelo en dos trenzas, me vestí y agarré la cartera en los quince minutos siguientes, dándome tiempo para ir con calma hasta la estación del tren.
Cuando cerré la puerta de casa con llave, tuve la sensación de que aquel iba a ser un buen día.
●۞●SoRa OkaMi●۞● Sentada delante de mi tocador miré con horror las ojeras moradas que se marcaban debajo de mis ojos. Gemí, mientras buscaba en los cajones desesperadamente, maquillaje. Aquella noche me había acostado tardísimo, esperando un e-mail de mi padre que no había llegado, y eso había hecho estragos en mi cara.
Saqué la polvera del cajón y me aplique un poco de base para disimular aquellas espantosas marcas y me miré fijamente al espejo: Mi pelo blanco, sedoso y brillante, me llegaba por la cintura, mis ojos tenían un aspecto espectacular con aquella sombra rosacea y mis labios tenían un aspecto verdaderamente apetecible con el brillo, que combinaba perfectamente con mi ropa, un jersey de rayas fucsias y blancas, largo y con los hombros al descubierto, unos pantalones vaqueros muy ajustados y unas manoletinas, atuendo que podía llevar gracias a que el primer día no hacia falta llevar el uniforme.
A pesar de verme tan espectacular, no me sentía tan bien. Recordaba, con un nudo en la garganta, que desde hacia cuatro meses mi padre ya no vivía en casa. Desde el divorcio. En esos momentos debía estar en las Maldivas o por ahí pero me había prometido que no perderíamos el contacto. Que seguiría siendo mi padre.
Oí como mi madre me apremiaba para terminase y me acerqué a una de las ventanas de mi cuarto, desde la que pude ver una limusina blanca aparcada delante de la puerta. Eso me animó bastante, pues no hay mejor entrada triunfal en el nuevo trimestre que llegar a clase montada en tu flamante limusina.
<º))))><.•´¯`•.OmIkI SuZuKi¸.•´¯`•.¸><((((º>Ugg…
Eso fue lo primero que se me vino a la mente cuando volví a ver de nuevo la fachada del Instituto Hakillama pero supongo que eso es normal cuando te has pasado todas las vacaciones de compras en Nueva York.
Estaba sentada en el asiento de mi flamante descapotable rojo, bajo un inmenso cielo azul, con calor del sol acariciándome la piel… Y lo que me esperaba eran seis horas encerrada en clases. Alcancé la carpeta que estaba colocada en el asiento del copiloto y miré el horario. Genial, a primera hora biología. ¿Puede haber algo pero que desperdiciar un día tan hermoso en una estúpida clase?
Suspiré exasperada; ¿cuándo comprenderían mis padres que el estudio no era lo mío?
Era frustrante.
Salí del coche, cogiendo mi bolso y la carpeta, y bajo la mirada de la mayoría de los alumnos que se encontraban en el aparcamiento, me encaminé a la tortura.
.|.<(+_+)>.|/. EtSuKo HiRoShIgO.|.<(+_+)>.|/.Estaba deseando llegar al colegio. Cualquiera que me oyese pensará que soy una loca chiflada pero de verdad que lo estaba deseando. Iba al volante de mi volvo negro, con la música a todo volumen y fijándome de vez en cuando en la bolsa que estaba en el asiento trasero de que sobresalía un pedazo de tela roja, perteneciente a mi nuevo uniforme.
Quería enseñárselo a las chicas lo antes posible y contarles la gran cantidad de ideas que se me habían ocurrido para las nuevas coreografías. Iba a ser estupendo.
Como capitana de las animadoras que era, pronosticaba un gran espectáculo, aunque tenía que hacer pruebas para dos animadoras más, puesto que dos de las chicas habían sufrido misteriosos accidentes que tenían de todo menos de accidentes.
Meneé la cabeza para alejar aquellos pensamientos mientras en Instituto Hakillama se alzaba ante mí.
(¯`•._.•YuNa OtOmE•._.•´¯)Apoyada en una de las barras de vagón, movía el pié al ritmo de la música de mi mp3, resoplando de impaciencia. El vagón comenzaba a llenarse de gente pero de Asuka no había ni rastro. ¿Cómo se puede llegar tarde el primer día?, me pregunté irritada.
Las puertas estaban a punto de cerrarse, cuando como una sombra la vi entrar completamente despeinada, con las gafas torcidas, la cartera colgada de un solo hombro y un balón de baloncesto en la mano.
Me acerqué a ella, que resoplaba por el esfuerzo y la espeté:
- ¿Te parecerá bonito llegar tarde?
- Un genio nunca llega tarde, Otome –me gruñó-, ni pronto. Llega exactamente cuando se lo propone.
La miré unos segundos y estallé en una carcajada, a la cual ella misma se unió. Cuando me recompuse un poco, le dije:
- No te creas que por transformar una de nuestras citas favoritas del Señor de los Anillos te ganas mi perdón. Me has hecho esperar mucho.
- Bueno, entonces espero que esto te compense –contestó hurgando en su mochila y sacando una bolsa de papel-. Espero que aprecies mis esfuerzos por conseguirlo Yuny.
Rasgué el papel y me encontré con un comic, bastante viejo y algo roído, un tomo antiguo de…
- ¡Spiderman, volumen uno, la primera aparición del Castigador! –solté con un gritito.
A pesar de que Spiderman no era uno de mis comics preferidos, era imprescindible en mi biblioteca particular. Me moría de ganas por leerlo ahora mismo pero en vez de eso lo guardé en la mochila y me dediqué el resto del viaje a charlar con Asuka sobre el Final Fantasy y sus distintos finales.