J. L. OBRADOR. 04.01.2007 ‘Neo’, un cocker, se abalanzó sobre su dueño, lo despertó y fue el último en salir. Hubo tres heridos y 11 atendidos por humo.
El reloj marcaba las 3.27 de la madrugada cuando Neo, un perro de raza cocker, empezó a ladrar y se abalanzó sobre José, su dueño, que dormía en su cama. Le estaba avisando de que algo malo sucedía en casa.
Por motivos aún desconocidos, se había iniciado un incendio en la sala de estar, que rápidamente se propagó al comedor y la cocina. Sucedió ayer en el segundo piso del número 132 del Camino de Moncada, en Torrefiel.
«Un grupo de jóvenes ya había llamado a los bomberos, y pudieron sacar al abuelo (discapacitado) y al perro», dice José, que ayer hacía viajes con un carro al lugar del siniestro para llevarse lo poco que se había salvado de las llamas, a casa de sus suegros, donde ahora residen.
Todavía impactado por lo que podría haber sucedido, José relataba ayer cómo su familia desalojaba la casa, pero el animal «no se dejaba coger» y salió al último, obligado por los bomberos.
El balance fue de tres heridos leves (que ya están en casa) y 11 atendidos por humo. Hasta las cinco de la mañana no volvieron a casa los vecinos desalojados.
Fue el caso de Ángela, que vive en el piso contiguo al incendiado. «No tenían nada enchufado, así que no sabemos el origen. En mi casa, sólo el humo ha afectado a las paredes», explicó ayer.
Olla a presión peligrosa
Un niño de dos años y una menor de cuatro también resultaron heridos ayer tras la explosión de una olla a presión en su casa de Alginet, en el cruce de las calles Maestro Serrano y Mayor.
Los pequeños sufrieron quemaduras provocadas por el estallido de la olla. El más pequeño tiene un hematoma labial, mientras que la niña padece quemaduras dispersas de segundo grado.
Salu2































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