Ángela [10] Historias Originales

Tus propias historias, no basadas en un anime.

Moderadores: AnimeManiaca, Maruko

Ángela [10]

Notapor AnimeManiaca » Sab Oct 03, 2009 12:12 am

Bien, después de tanto he decido publicar esta historia, la verdad no sé cómo clasificarla, tiene un poco de todo, creo... Y bueno, espero saber qué tal les parece ;3

Notas del Autor:



-Único otro lugar donde tengo publicada esta historia es en FicitionPress, con el nombre de usuario "LauraManiaca". Si ven la historia en otra parte, por favor, avísenme.

Agradecimientos:

- A mis amigos Agustín y Julián por darme la inspiración inicial para esta historia. Sé que ellos no leerán esto, pero no está de mas ponerlo.
- A Juan Carlos y a Harley por ser fieles lectores de esta historia, por darme sus críticas constructivas y la motivación para seguir escribiendo; y con motivación me refiero a presión ("Sigue escribiendo, ¡sigue escribiendo!")
- A mi madre por dejarme varias veces quedarme hasta madrugada escribiendo esta historia xD!

Resumen:

Ángela es una chica de 15 años que vive con su hermano de 23. Pero todo no es tan normal como parece: su hermano es un vampiro y pasa los días tratando de ocultarle esto a su hermana, hasta que ella se ve involucrada en un pequeño incidente que cambiará su vida.


Prologo



Vi de nuevo al hombre tirado en el suelo, cubierto de sangre. Vi mis manos también, totalmente llenas de sangre, y mi ropa manchada con la misma sustancia.
¿Cómo era posible que yo hiciera esto? Asesinar. Era una palabra demasiado grande, casi no cabía en mi cabeza.
Me golpeé la cabeza repetidamente y luego corrí huyendo de la escena del crimen.
No. Esto no podía haberlo hecho yo. Yo que jamás había golpeado a nadie, que detestaba la violencia, ¿cómo era posible? Todo era tan confuso, los recuerdos tan vagos.
Pero había algo en la sangre que me agradaba indescriptiblemente. Ya me había vuelto una psicópata. ¡Estaba loca! ¡Iría a un manicomio!
No, a un manicomio no. Iría a la cárcel por mis crímenes cometidos. Pasaría el resto de mi vida en la cárcel. Matar no es algo que se perdone tan fácilmente, y todas las pruebas apuntarían a mí, sin duda alguna.
Entré en mi refugio improvisado y en los días siguientes viviría una tortura proporcionada por mi misma y por mi propia mente.
Esto tenía que ser un sueño o una pesadilla, ¿¡Pero qué importa eso!? ¡Que sea una pesadilla! ¡Por amor a Dios, que lo sea!

Lista de Capítulos:


Capítulo 1: Inicio.
Capítulo 2: Descubierto
Capítulo 3: Encuentro
Capítulo 4: En casa
Capítulo 5: El Clan
Capítulo 6: Hermano
Capítulo 7: Reencuentro
Capítulo 8: Eso es amor
Capítulo 9: ¿Otro Vampiro?
Capítulo 10: Comienza de Nuevo
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Le da las gracias a AnimeManiaca por este mensaje el siguiente usuario:
*Ari-chan*, josselyn-15, korange, Lauraxd17, Steph chan

Re: Ángela [Prologo]

Notapor .Unconscious. » Sab Oct 03, 2009 1:00 am

OmG!
Me ha dejado impactada la historia, continuala, por favor...por piedad...me ha encantado el prologo, síguela pronto...
Bie♥

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Re: Ángela [Prologo]

Notapor *Ari-chan* » Sab Oct 03, 2009 3:36 am

Waa!! Sempai! me alegra de sobremanera que decidieras publicar otra historia. Como había dicho que no te gustaba mucho por lo del plagio y eso.
Pero en fin... Con simplemente haber leído el prólogo ya me enganché a la historia. Si bien es de vampiros y puede que suene trillado; el resumen, que te dice que Ángela tiene un hermano que es vampiro y trata de ocultarselo, llama bastante la atención >w<
Y con el prólogo definitivamente no sabes qué esperar O_o
De verdad que me estusiasma mucho leer otra cosa tuya, ¡Me gusta mucho tu forma de narrar!
A ver cómo será Ángela, estoy súper intrigada xD

Ja ne! :3

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Re: Ángela [Prologo]

Notapor .Haru. » Sab Oct 03, 2009 1:13 pm

Creo que es la primera vez que leo un tipo de historia tan interesante. Tu narración es excelente y creo que será un historia bastante innovadora. Ángela se parece a mi un poco aunque mi hermano no es un vampiro bueno en realidad no lo sé xD
¡Siguelo!
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Re: Ángela [Prologo]

Notapor josselyn-15 » Lun Oct 05, 2009 7:03 pm

Me ha impactado el prologo, yo pensaba que era otra historia normal, pero dio un vuelco al leer que el hermano de Ángela, era un vampiro y que se oculta de ella, si impacto, esa es la palabra apropiada, y esto solo es el prologo, ¿como sera cuando este el capitulo entero? bueno que espero por la continuación, sin mas que decir o en este caso escribir, me voy, adiós.

:bien: :bien: :bien: :bien: :aplausos: :aplausos: :aplausos: :besos: :besos: :besos:

animo con tu fic, y ojala que no tardes mucho en poner la continuación!!!
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Re: Ángela [Prologo]

Notapor Steph chan » Lun Oct 05, 2009 9:33 pm

LOL
La historia me impactó xD, se ve muy interesante.
Aunque no le entendí del todo xDU ¿La chica mató al hombre? Pensé que era el hermano xDU
Como vi que pusiste "ma había vuelto una psicópata" "¡Estaba loca!"

Seguro para el primer capi se aclaran mis dudas :D
La historia me llama mucha la atención :D


Bye* :P

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-I know.
-..You're pathetic.
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-I know.
-Hahaha.

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Re: Ángela [1]

Notapor AnimeManiaca » Lun Oct 05, 2009 9:51 pm

Bueno, el prólogo ha sido sólo una pequeña parte de la historia xD
Gracias a los que han comentado ^^
Y para los que no entendieron bien, lamento decirles que una de las cosas que más me gusta hacer cuando escribo es darle ese toque para que el lector se confunda xD Tendrán que acostumbrarse ;3 Presten atención y no será tan complicado; igualmente, a lo largo de la historia se van aclarando las cosas.
En fin... aquí les dejo el primer capítulo, ya verán cómo es Ángela ;3

Ángela. Capítulo 1: Inicio


Spoiler:

Una semana.
¿Cuántas cosas pueden cambiar en una semana?
Muchas, según mi reciente experiencia.

Mi hermano me cuidaba siempre, y nunca me ha molestado, pero... ¡Pero! Esto es pasarse de la raya. ¿Cómo llegamos a esto?
Suspire e intenté relajarme en el sofá. Pasé la mirada por las grandes estanterías que habían a mi alrededor, escogiendo libros con un título llamativo para leerlos en mi nuevo tiempo libre.
Vacaciones... tanto que las quería, y ahora me sobraban.
Saqué las cuentas mentales de nuevo. Cero dos, nueve, diecisiete, veintitrés. Quince, ¡Quince! Suspiré otra vez. Quité mis ojos de los libros y pasé a mirar la chimenea; el castillo, porque de verdad que tenía pinta de castillo, de mi hermano, era enorme, se veía antiguo por fuera, pero muy moderno por dentro. Adoraba mi nueva cabaña, sí, si la casa de mi hermano era un castillo, la que él me había regalado era una cabaña. Punto. Madera por todos lados, tal y como me gustaba, ciertamente, se lució está vez.

Allí está, llegó, al fin. Lo oí antes de que abriera la puerta, disfrutaba mucho de estos nuevos sentidos. Oír todo, sentir todo, oler todo... bueno, quizás eso no tanto, fruncí la nariz con disgusto.
Entró y caminó a paso rápido: venía solo, genial. Solía caminar apresuradamente cuando se hallaba solo.

—Hermano— lo llamé.
—Hola— me saludó.
Noté al instante lo que estaba evitando.
—No puedes seguir con esto. —inquirí, un poco molesta.
—Es necesario. —no perdió tiempo en hacerse el tonto esta vez.
—Sabes que no.
—No, sabes que sí.
—No tanto.
—Lo es.
—No exageres —retuve un suspiro.
—No...
—Ya déjalo —lo interrumpí.
Suspiró.
—Sabes que no soy tan peligrosa. Hasta creo que puedo ir al colegio de nuevo si quiero —continué.
—Yo... no estoy muy seguro de eso —parecía dubitativo.
—Es terrible salir en la noche cuando no hay nadie que conozco por ahí. Confía en mí; creo que debes ponerme a prueba —casi le supliqué.
—Yo no lo creo.
—¡Basta! ¡De verdad! ¿¡Qué crees que soy, un monstruo!? —palabra incorrecta, eso era. Hice una pausa para aclarar mi mente, en busca de las palabras correctas esta vez—. Yo sigo siendo tu hermana, sigo siendo una chica, y sigo queriendo ir al instituto.
—A ti nunca te gustó el instituto —me reclamó.
—Ahora me gusta —le fruncí el ceño.
Se mantuvo callado. Mi mente dio una vuelta maquiavélica después de unos segundos.
—Me revelaré... —no, en realidad no lo haría, lo quería mucho para lastimarlo de esa manera. Pero eso era suficiente para ganar un tanto.
Su cara se desfiguró un poco y me miró incrédulo.
—Vamos, dime tus condiciones antes de que me arrepienta... —Casi sonrió al verse derrotado. Casi.
—Bien, quiero que me dejes salir de día, quiero volver al instituto —dije haciendo cuentas con los dedos de forma inconcientemente—, y tratar de ser una chica normal, lo más que se pueda eso.
Lo pensó por un momento, parecía que se iba a arrepentir de haberme dado una leve esperanza.
—No está tan mal. No te he pedido que me dejes matar al menos —lo interrumpí de sus pensamientos antes de que pronunciara ese “no” que se veía en su cara.
Y me arrepentí al instante. Matar. Ambos hicimos una mueca a la mención de este tema. Él, una mueca de dolor o sufrimiento de algún tipo. Yo, de incomodidad. Hablar de esto con él era tan... extraño, distinto, raro; ahora todo era raro. Cada vez que salía este tema a relucir era como si... como si habláramos de sexo. Palabra, eso parecía, a él le incomodaba un montón, creo que aún se siente muy culpable por todo. Pero yo por mi lado, no le presto tanta atención, quisiera saber más. Él no sabe el gran susto que me llevé cuando me vi por primera vez en el reflejo de un espejo.
Ah, sí, olvidé mencionar lo mas importante, soy una vampira. Una nueva vampira, debería agregar.
Cómo cambian las cosas sólo por tus gustos en la alimentación, ¿no?
Y la sed que se siente. No es una sensación placentera, lo aseguro. Y lo que viene después de calmar la sed es aún peor: la culpa. Yo he matado a dos personas, la primera noche, la razón por la que he estado bajo el cuidado, o debería decir, encarcelamiento de mi hermano. Me arrepiento mucho de eso, no me siento bien, ni orgullosa por eso.
Desde ese día, desde el día en que lo supe todo, el día de mi gran shock, he trabajado mucho en mi autocontrol. Aunque hacer eso con alcohólicos no es la mejor manera, a mí no me llaman la atención, ni ellos, ni su sangre, al menos no mucho. Por eso quería salir de día, y experimentar con la sangre fresca de otras personas, de mis amigos, creo que tengo la suficiente fuerza como para no degollarlos.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo con sólo pensar en eso. Debo evitar que mis pensamientos macabros surjan tan fácilmente, me va a dar un ataque un día de estos si sigo así. Voy a necesitar un psiquiatra también... o mejor descarto eso, no creo que decirle: “Oh, hola, me llamo Ángela, soy una Vampira con problemas para controlar su sed, ¿me podría ayudar?” sea la mejor forma de demostrar mi cordura. Con eso tendría un pase directo al manicomio, o algo por el estilo.
También he intentado con sangre de animales para calmar mi sed, y es horrible, no soy de las personas a las que les gusta comer algo que les sabe mal. Así que descarté los animales, además de que no calman lo suficiente la sed.
Descubrí una mejor manera, una que requiere de mucho autocontrol. El beber la sangre de un humano, pero sin dejarlo morir. Cuando mucho se puede tomar la cuarta parte o la mitad de la sangre de un humano, por lo que se necesitan más de un humano por vez.
También estoy experimentando por cuanto tiempo puedo aguantar sin comer, hasta ahora llevo cinco días, y me muero de hambre, es hora de comer.
—Puedo comprar sangre donada—. Ofreció.
Su nueva gran idea, ¿por qué nunca pensó eso para él? La sangre fría no es rica. ¡Ah, claro, casi lo olvido, él es el mayor, el súper vampiro! Por él, no importa a cuanta gente mate. Él ni siquiera se planteó lo del autocontrol hasta que yo se lo dije.
Todo cambia cuando tu hermanita de quince años se convierte, ¿no?
Casi se lo dije. Pero me limité a suspirar y responderle entre dientes:
Quiero ponerme a prueba —desvié la mirada—. Quiero saber hasta donde soy capaz de llegar y aguantar —empecé a hablar en tono más alto.
Quieres morirte de hambre —se burló él.
Quiero ser una chica normal —lo esquivé.
—Una chica vampiro normal, sí claro, eso se ve todos los días.
—Por favor... —hice una pausa para tragar saliva ruidosamente— por favor, no te sientas mal, no eres culpable de nada... —escupí las palabras, en sentido figurado.
—¡Culpable! —Dijo en tono irónico— debí cuidarte mejor, quizás debí mandarte con tu hermana y dejar mi egoísmo para otra ocasión, no fui lo suficiente...
—No —lo interrumpí mientras me levantaba y lo abrazaba para callarlo—. No, eres el mejor, en serio, no hay nada por lo que debas culparte.
—Nada, excepto...
—Tú no lo hiciste —lo interrumpí de nuevo.
—Pero...
—Eres irritante, ¿lo sabes? —debería decir: sobre protector.
—Lo sé —se rió. Cambió su humor.
—Mañana iré al colegio, está decidido.


—Es un lindo color de ojos —me halagó de nuevo con una gran sonrisa en su cara.
—Es exagerado —le oí murmurar a Jennifer a tres pupitres detrás de mí.
Claro que era exagerado, el color rojo en los ojos no pasaba desapercibido.
—Supongo —le respondí a Anna.
Suspiré y apoyé mi cabeza sobre la mesa, luchando contra la sed. Había sido mala idea venir sin comer antes, lo admito. Y mis amigas olían mucho mejor que los borrachos de los días anteriores.
—¿Tienes algo? —me preguntó Anna preocupada.
—Me siento mareada —levanté mi cara un poco para mirarla.
—Te ves pálida.
Claro que estaba pálida.
—Quizás debas volver a casa —insistió.
—¡No, no! —Me incorporé rápidamente— estoy bien, en serio —le aseguré.
—Está bien.
Por suerte, mi profesora de castellano nos interrumpió, llamándonos al orden. El resto de la clase fingí prestar mucha atención para evitar ser bombardeada con las preocupaciones de Anna.
La clase de inglés fue fácil, a pesar de que había faltado a varias clases, entendía todo. Después del curso en el que me inscribió mi madre, le había tomado real afecto a ese idioma y estudiando otro poco por mi parte cuando me sacaron antes de terminar el curso, se me hacía muy fácil esta materia.
Matemática fue un caos, no entendía nada, así que cuando la clase terminó unos minutos antes, me acerqué a la profesora para pedirle que me explicara las cosas que habían visto en el tiempo que falté. Ella me explico lo básico, y prometió explicarme el resto en los días siguientes.
Luego, biología y todas sus cosas de los genes. Era fácil. Y no habían dado clases de esta materia en el tiempo en que falté debido a un cambió de profesor. Detestaba al nuevo profesor, no sabía explicar bien, y te criticaba demasiado; no presté mucha atención a la clase y casi me quedo dormida en medio de ella.
En la hora del almuerzo tuve que irme sola a la cafetería porque Anna tenía que presentar un examen que había perdido. Al llegar me senté en una mesa vacía y pude ver cómo Jeniffer me veía a los lejos y desviaba la mirada al encontrarse con la mía. Parecía molesta por algo. Algo que ignoraba.
Estaba copiando las clases a las que había faltado de los cuadernos de Anna. Habíamos sido muy buenas amigas desde que comenzamos la secundaría porque, por alguna increíble casualidad, compartíamos la mayoría de las clases, y así había sido todos los años.
Sentí que alguien se acercaba por detrás de mí. Me aseguré de tranquilizar un poco mi respiración y mi expresión, no quería que la sed se reflejara en mi rostro y se notara lo hambrienta que estaba. Cuando terminé con eso me giré un poco para darle la cara a la persona que se acababa de sentar a mi lado. Se trataba de Marcos. Me ofreció una sonrisa y luego le echó una ojeada a mis apuntes.
—¿Es mucho? —me preguntó señalando los cuadernos.
—Lo suficiente para mantenerme ocupada por un buen rato —dije en tono inexpresivo.
Espero no haberlo asustado. Intenté sonreír.
—¿Tienes el cuaderno de química?
Ah, Química. Ésa era la única materia que compartía con él, —además de educación física, pero esa no la contaba como materia: era sólo una molestia— la materia que vería cuando acabara el tiempo para comer. Sería bueno que compartiera más materias con él, él era un chico lindo, de ojos verdes y cabello desordenado; parecía tímido, siempre se la pasaba con Armando, pero parecía que él hoy no había venido a clases y yo ocupaba la única mesa vacía de la cafetería.
—No, tengo que pedirle ese cuaderno a alguien.
La única materia que no compartía con Anna este año era química. Por suerte había entendido todo lo que nos habían dado hasta la fecha y sólo tenía que ponerme al día con las clases a las que había faltado.
—Oh, yo puedo prestarte mis apuntes —me ofreció amablemente
—Gracias —le sonreí mientras me entregaba su cuaderno.
Él miró mi mesa llena de cuadernos pero sin nada para comer.
—¿No comerás?
—No, lo haré cuando llegue a casa —le aseguré— No tengo hambre —mentí.
Me estaba muriendo de hambre, al punto que casi me olvidaba de la gente a mí alrededor y me lanzaba al cuello del tímido Marcos para tomar de su sangre hasta saciarme. Podía imaginarme cómo sería; no sería brusco, me acercaría despacio a él posando mis labios fríos sobre su cuello tan cálido y sentiría palpitar la sangre debajo de su piel. Quizás el pensaría que era un beso, se quedaría quieto. Casi podía sentir su sabor en mi lengua, guiándome por su delicioso olor...
Sacudí mi cabeza levemente hacia los lados intentando deshacerme de esos pensamientos.
Él me miró extrañado.
—Me duele un poco la cabeza —lo tranquilicé al ver su expresión, la verdad me dolía un poco.
—Puedes pedir una pastilla en dirección —me sugirió.
—No, no es para tanto, estoy bien —le aseguré. De todos modos, eso no me ayudaría realmente.
Lo miré para ver la expresión en su cara, esperando que ya estuviera tranquilo. Él me estaba mirando y nuestras miradas se encontraron, sus ojos verdes me miraron fijamente hasta que se me hizo incómodo. Pude notar un poco de confusión en su mirada, como si debatiera algo en su mente.
—Son lentes de contacto —lo interrumpí al notar en que pensaba.
—Parecen bastante reales.
—Todos lo parecen, ¿no? —me defendí.
—Supongo —se encogió de hombros.
De nuevo, el color rojo en mis ojos, quizás deba usar lentes de contacto para disimular eso, pero decir que eran lentes de contacto era mucho mejor que usar unos.
Suspiré.
—Mi hermano me compró muchos —empecé a hablar sin saber la razón, quizás para no parecer intimidante—. Si no los uso se sentirá mal.
—Oh —se quedó dubitativo.
El timbre sonó justo en ese momento, y yo, muy agradecida, empecé a recoger todo. Estaba a punto de salir disparada a esconderme en el salón cuando recordé que compartía la siguiente clase con él. Reprimí un suspiro y me volví para verlo a la cara; parecía darse cuenta de que quería huir de allí. Le ofrecí una sonrisa de disculpa y luego él se ofreció a ayudarme con la cantidad increíble de cuadernos camino a clases.
En clase de química yo sola ocupaba una mesa para dos. Debido a que mi única amiga en todo el colegio era Anna, en las clases en las que no estaba ella tenía que arreglármelas sola. Yo era muy antisocial y los demás parecían bastante conformes con sus amigos como para acercarse a mí. Como había pensado antes, Armando había faltado al colegio ese día, la mesa que usualmente usaban él y Marcos estaba vacía.
Marcos se sentó a mi lado ese día; y fue de gran ayuda, me explicó todo lo que no entendía, así que sólo tuve que hacerle pocas preguntas al profesor.
La última clase era Educación física, la que más detestaba. Yo no era buena en esa clase, y siempre tenía notas regulares. Ahora tendría que ver cómo me las iba a arreglar para parecer tan torpe como antes, con mis nuevas habilidades vampíricas no me sería tan difícil mantener el equilibrio o luchar para golpear la pelota y no que ésta me golpeara a mí.
Lo pensé durante un momento y decidí hacerme la enferma por ese día para no tener que hacer nada en esa “materia”.
Me dejaron irme temprano del colegio, y yo inmediatamente busqué a alguien para comer. No logré conseguir a nadie dormido en los alrededores así que volé a casa de mi hermano.
Me parece mejor alimentarme de la gente cuando están dormidos, no hay que luchar contra ellos, y tampoco quedarán traumados de por vida.
Al llegar, me dirigí a la cocina donde mi hermano me esperaba con una sonrisa maliciosa y sarcástica. Casi podía oír el te lo dije saliendo de sus labios, pero no me molestó con eso y me dio un vaso con sangre.
—Tenías razón —le dije cuando terminé de beber.
—Siempre la tengo —se burló al tiempo que me servía otro vaso y me lo pasaba.
—La escuela es un asco.
Volví a beber apresuradamente la sangre, totalmente hambrienta.
—Lo sé.
Ya veía asomarse un sermón por su lado así que me apresuré a hablar.
—La próxima vez comeré mejor.
—No deberías ir más al colegio.
—Hermano —refunfuñé—, vas al colegio también.
—Pero yo no fui cuando todo comenzó para mí.
—Pues yo no quiero perder dos años de vida por una estupidez —critiqué.
—Tienes todo el tiempo del mundo — me recordó.
Suspiré.
—Yo sólo no me quiero quedar encerrada todo el día en casa. Quiero empezar la universidad, tú al menos ya la habías empezado cuando todo comenzó para ti —imité su tono en forma de burla—. Y quisiera estudiar medicina por mi parte, aunque tenga que estudiar dos carreras al mismo tiempo, no quiero que tú estudies algo que no vas a ejercer y que ni siquiera te gusta.
Ahora mi hermano quería estudiar medicina sólo por la posibilidad de conseguir fácilmente sangre donada para mí. Pero a mi no me importaba eso, podría defenderme por mi cuenta, se suponía que cada vez debía darle menos carga a mi hermano y ahora era mucho peor.
—Bien, bien. Pero quiero que te dejes de acercar tanto a los humanos. Estuvo cerca hoy.
Tardé un segundo en comprender a lo que se refería.
—¡Me estuviste espiando! —reclamé a gritos.
—Claro que lo hice —dijo calmadamente—. Y estuve a punto de sacarte de allí.
—No confías nada en mí. No pasó nada —me sentí tan... ¿débil? No sabía como me sentía. ¿Qué era esa sensación? ¿Humillación? No, no. Era sólo la desconfianza que me tenía él, como si yo no pudiera, como si no sirviera, me sentí... pequeña. Y vacía, sentí como si me cayera por un pozo sin fondo—. Estoy bien, mañana será más fácil, ya sé lo que debo hacer —concluí.
Salí de la cocina y me dirigí rápidamente a mi habitación. Sentía como las lágrimas estaban por salir de mis ojos. Es una estupidez, me repetí a mi misma constantemente todo el camino hasta tirarme en mi cama. Apreté lo dientes y evite que esas lagrimas se desbordaran a toda costa.
Después de tranquilizarme un poco, me puse los audífonos y oí música hasta dormirme, separándome del mundo real hasta caer en la inconciencia.
A pesar de tener mi casa —cabaña— propia, ahora no la usaba, por dos razones, la primera: mi hermano no me dejaría sola hasta que no estuviera seguro de que no me expondría por allí. Y la segunda: yo no me iría de la casa de mi hermano aún, no quería estar sola.

Inferioridad. Y un poco de tristeza. Eso era lo que había sentido la noche anterior. Eso lo comprendí después de media hora tirada en mi cama debatiéndome internamente entre quedarme tirada todo el día en la cama o levantarme e ir al colegio.
Luego recordé que tenía todos los cuadernos de Anna, y uno de Marcos. Tenía que devolvérselos como mínimo.
No pude dormir bien, me desperté varías veces en la noche. Y a eso de las cuatro de la madrugada no pude pegar un ojo.
No importaba que fuese vampiro, siempre da sueño, pero ahora me costaba mucho dormir en la noche, y algunas veces pasaba el día somnolienta. Pero quería parecer lo más humana posible.
Cuando al fin resolví que me quedaban muchos cuadernos por copiar me levanté y me puse directamente a ello. Cuando llegué al cuaderno de química me quedé contemplándolo como una tonta por varios minutos antes de abrirlo; al abrirlo al fin, miré la caligrafía, no era la mejor, ni siquiera buena; era grande y redonda con muchas imperfecciones y errores ortográficos.
Al menos era entendible, tendría que darle un punto a favor.
No pude terminar de copiar todos los cuadernos —me faltó química y castellano— cuando me di cuenta de que si no me apresuraba a arreglarme llegaría súper tarde al colegio.
Al entrar al baño me vi en el espejo, y parecía más demacrada que el día anterior. Mis ojeras se habían extendido a más de lo que ya estaba acostumbrada, y mi cabello era una maraña.
Suspiré. Iba a cortarlo, sería lo mejor, menos problemas con él, aunque luego me arrepintiera. Acaricié un poco el cabello pensando hasta que punto iba a dejarlo. Y luego pasé rápidamente a hacer lo demás.
En el colegio casi todo fue igual que el día anterior, Anna se veía muy alegre porque yo volvía a asistir al colegio. Ella era una de las razones por las que no quería quedarme en casa: Anna siempre me alegraba el día. Jeniffer se mantuvo alejada de mí pero siempre mirándome con mala cara, cosa que aún ignoraba su posible razón. Y de nuevo falté a la clase de educación física.
Este día no había faltado Armando, así que Marcos no me dirigió la palabra en todo el día, sólo para pedirme su cuaderno, y yo, muy avergonzadamente tuve que pedírselo de vuelta al final de la clase.

Después de alimentarme bien antes de ir a clase, llevar mi día a día no era tan difícil, sin la sed matándome todo era más fácil... y así fueron pasando los días. Acostumbrándome a mi nueva naturaleza. Cuando me sentí capaz, me fui a la casa que me había regalado mi hermano, para darle un poco de intimidad, ya que tenía una nueva novia y ella se la pasaba casi siempre en la casa, empezaba a pensar que se iba a mudar, era extraño porque mi hermano casi nunca se acercaba a los humanos. ¿Qué planes tendría con esa chica?

Ahora me sentía un poco sola, pero lo compensaba con Anna en el colegio.
Me intrigaba mucho la actitud de Marcos —ahora regularmente lo miraba con curiosidad para saber que pasaba por su cabeza, y, claro, evitaba su miraba cada vez que volteaba en mi dirección—, él parecía ignorarme la mayor parte del tiempo, pero cuando no estaba con Armando se acercaba a mí, o, como era buena en clases, regularmente se acercaba para preguntarme algo. Quizás era sólo un interesado: sólo se acercaba cuando necesitaba algo de mí. Pero realmente me intrigaba.
En un intercambio de regalos que habían estado organizando en el colegio, a mi me tocó darle a Anna, y a Marcos le tocó regalarme a mí. ¿Era pura casualidad? ¿Era el destino o algo parecido? O simplemente me estaba volviendo demasiado supersticiosa y tonta.
Debía dejar de pensar en él.

Finalicé el año, y esta vez recibí las vacaciones con buena cara, realmente las necesitaba. Estaba leyendo mucho. Había leído Drácula de Bram Stoker antes, y volví a leerlo ahora. Era increíble la forma en que miraba ahora ese libro. Antes me había gustado mucho. Ahora me parecía bastante deprimente el final. Regularmente iba a casa de mi hermano a buscar algunos libros. Y cuando leía uno sobre vampiros lo llenaba de preguntas, pero él no me respondía mucho, o al menos no me aclaraba todo—como había dicho antes, a él no le gusta hablar de ese tema—, así que tuve que aprender muchas cosas por mi cuenta.



Eso ha sido todo por hoy.
Espero comentarios ;3
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Re: Ángela [1]

Notapor *Ari-chan* » Lun Oct 05, 2009 10:39 pm

¡Primera! >w<

Uff!! estuvo BUENÍSIMO! y fue un capitulo completo! (ya me había acostumbrado a tus partes xD) y además de largo. Me ha encantado, en serio.
He descubierto varias cosas interesante de Ángela: es una vampiro (creo que eso comenzaba a ser obvio ¬¬); tiene quince años y no fue su hermano quien la convirtió. Además de aque aquí los vampiros pueden llorar; normalmente veo eso pero es cuando son vampiros de nacimiento (me entiendes no?)

En fin... A Ángela le interesa Marco, y a Marco ella xD!; aunque es algo tímido, pero no sé, se me hizo tan fácil imaginármelo!, parece un muchacho lindo pero simple ^^
Jennifer mira feo a Ángela, y luego de un año ella aún no sabe por qué. ¿Será porque sospecha algo? ¿O porque le gusta Marco? O_o

Y bueno... ella viene siendo bastante exigente, no le gusta la sangre fría y menos la de animales, asi que decide beber de humanos sin llegar a matarlos, pero su hermano nunca se preocupó por eso ¿es decir que él si mata? :S

Y aún siendo vampiro quiere ser doctora, humm.. ¡Suerte con ese autocontrol! >.<

Ah, tengo tantas dudas y estoy tan ansiosa de leer el próximo cap! de verdad que me comienza a gustar mucho la historia. Me sigue dando curiosidad Ángela, su hermano (de quién no sabemos el nombre, por cierto) y hasta de Marco.

¡Gracias por esta excelente historia! como siempre, la narración está impecable y muy fresca :)

Ja ne! :3

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Re: Ángela [1]

Notapor Steph chan » Mar Oct 06, 2009 1:33 am

Bueno bueno, por lo menos sé ahora que Ángela es entonces una vampira >D
Ahora no sé muy bien si sabe que su hermano que-no-se-como-se-llama- es un vampiro también xDD

Me gusta tu forma de narrar, no es aburrida xD!
LOL, mi profe de Ciencias, tampoco explica bien xDDD bueno a veces sí y a veces no xDU

Ángela rlz >D. ¡Viva la gente antisocial! Ok, un poquito xD

LOOL yo suelo pensar eso de "Los demás parecen bastante conformes con sus amigos como para acercarse a mí."

¡Y Marcos! Lo estoy adorando! *-* Todo lo que me gusta de un chico xDDD Se ve que es muy sencillo *- *
¿Qué le pasará para que evite a Ángela? =O
¿Y a Jennifer tambien que diablos le pasa? Dx xDDD A lo mejor y sospecha algo o.oU o tal vez le gusta Marcos =O!!!
Tendré que seguir leyendo ;D

Bueenoo, me voy ^^
Espero continuacion ansiosa :P

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-Exactly, honey. You're not one of those bubbles, not now, not ever.
-I know.
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Re: Ángela [1]

Notapor josselyn-15 » Mar Oct 06, 2009 3:30 am

si asombroso, me ha encantado, y el chico marco, si se le nota "algo tímido" pero como se dice, los tímidos son los mas pillos, eso al tiempo, bueno que al chaval se lo ve interesado por Ángela, y eso esta bien, bueno que sin mas que decir, nos vemos en la siguiente parte..., adiós!!

:aplausos: :aplausos:
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Re: Ángela [2]

Notapor AnimeManiaca » Sab Oct 10, 2009 7:09 am

Vaya, parece que he dejado más dudas de las que pensé dejar xDDD
Pues sí, las cosas se andan entrañas con Marcos y Jennifer, ya verán que pasará con todo esto xD!

Y bueno, sí, Ángela es vampira e_e
y su hermano también, y sí, él sí mata xD
Por cierto, por un tiempo más no sabrán como se llama el hermano de Ángela xD! y no se los pienso decir :3! tendrán que esperar a que se mencione ;3 (creo que es a eso del capítulo 5 o 6 xD)
En fin... He estado algo enferma por lo que no me he pasado mucho por aquí (ni siquiera he moderado Dx), pero bueno, aquí les traigo el capítulo dos para que sepan más cosas... o quizás para enredarlos más xDDD!
Ah sí, Ari, aquí sí publicaré capítulos completos xD y por lo general son largos, como este, disfrútenlo ;3

Ángela, Capítulo 2: Descubierto


Spoiler:

En el comienzo de clases no sucedió nada digno de mencionar.
Pasó todo muy rápido y normal. Esta vez, y por primera vez desde que estudiaba con Anna, quedé en todas las clases con ella. Perfecto, sin inconvenientes. También ahora compartía más clases con Marcos. Extraño, aún no dejaba de prestarle tanta atención a él, ahora hasta me daba la impresión de que era él el que se quedaba mirándome por largo rato. Ya me estaba volviendo bastante paranoica.
Regularmente cuando Armando faltaba a clases, Marcos se acercaba y me hablaba. Anna ya me estaba molestando con eso de que sería mi novio.
En absoluto, ni siquiera yo lo había pensado de esa manera.
¿O lo había hecho inconcientemente?
Mi vida como vampira se hacía gradualmente más llevadera. Estaba aprendiendo a soportar la sed que es bastante diferente a mi prueba con los días.
Cantidad de días que podía aguantar actualmente sin descontrolarme: siete.
Duración en que podía soportar la sed: tres horas, sin que nadie se acercara a un radio de un metro y medio. Ya había cometido un error hace unos meses. Una chiquilla se me acerco para buscar una pelota que había caído a mis pies, y sin poder aguantar casi la mato; también estuve a punto de ser descubierta por sus padres, de no ser porque estaba en un parque lleno de árboles por todos lados...
Fui a visitar a la pequeña varias veces al hospital donde la estaban tratando. No fue como una visita formal; a menos claro, que vigilarla por la ventana un rato cuente. Era frustrante no poder hacer nada por ella ahora, cuando todo era mi culpa. Sí, la culpa ataca sin tregua.
Por suerte, la chica se puso mejor. Luego me di cuenta de cuál había sido el motivo de no poder contenerme con ella; era su olor, olía demasiado bien, al principio no lo había notado, ya que le donaron sangre y tenía muchos olores encima, pero cuando su sangre retomó ese olor característico lo noté al instante.
Desde entonces estuve haciendo experimentos con eso de los olores. Parece que mientras más joven es la persona mejor huele; al menos para mí, para los vampiros. También influyen otras cosas, estuve hablando de eso con mi hermano, y él lo estuvo comentando con algunos de sus amigos —sus redes sociales vampíricas, ahora la mayoría de sus amigos eran vampiros ya que a él no le hacía ninguna ilusión retener su sed, no podía tener muchos amigos humanos, apenas tenía unos cuantos que siempre quiso mucho. Mi hermano trata a los humanos como si fueran... animales, sí, eso creo. Es como si él nunca hubiese sido humano—. Algunos de los amigos vampiros de mi hermano que les encantaba el alcohol en su vida humana, también les gustaba la sangre de personas que bebían alcohol. Y lo mismo pasaba con los vampiros que habían probado las drogas en su vida humana —y aún ignoraba como era que mi hermano se conseguía esa clase de amigos, algunos intimidaban, a pesar de ser yo una vampira, y saber que ellos no se meterían conmigo por miedo a mi hermano, aún así, me asustaban; al menos mi hermano lo entendía, y no les permitía a todos entrar a su casa cuando yo estaba presente—. Entones, la preferencia en la sangre humana, ese olor tan delicioso, provenía de los gustos humanos, o al menos esa era mi teoría.

Las clases de educación física eran una molestia aún, a pesar de que ahora podía ser mejor que cualquier chico de la clase. Y eso mismo era el problema, todos me conocían por ser muy torpe en esa clase, y ahora tenía que simular que lo seguía siendo, y eso era más difícil que tratar de ser buena. Y además era molesto; molesto por el hecho de que las personas se burlaban de mí —cosa que siempre hicieron pero, que por alguna extraña razón, ahora me molestaba más—; no era que bajara mi autoestima, como lo hacía antes, ya que yo sabía que podía hacer más de lo que ellos veían; sino que era un golpe para mi ego.
Uno de esos días en que nos hicieron muchas pruebas —en las que intenté no quedar tan atrás, poniéndome entre el lugar tercero y quinto— pasó algo que me molestó, más que cualquier otra cosa que hayan dicho en esa clase. Estábamos ya en la última prueba, la prueba del circuito de obstáculos: subir, bajar, saltar...
Mis compañeras estaban muy cansadas, y yo me había mantenido siempre al ritmo de Anna para no llamar la atención; pero para denotar lo que se suponía: que era la peor de la clase; le estaba diciendo a Anna que me sentía súper cansada —cuando el caso era totalmente el contrarío, ya que no me esforzaba nada en esa clase; excepto claro, para parecer torpe— y me estaba preparando para no hacer la prueba del circuito. Pero entre las críticas de mis compañeros, la insistencia de la profesora, y el ataque de mi ego, me decidí por hacer la tonta prueba, claro, pareciendo mucho más torpe de lo normal.
Y así lo estaba haciendo cuando, entre los susurros, escuche como una voz decía:
—Mírala, parece como una rana— la voz de Marcos.
Que fuera su voz era lo que más me molestaba, ya que él parecía interesado en mí. ¿O no era así? ¿Por qué no me presté atención cuando me dije que debía dejar de pensar tanto en él? ¿Estaba obsesionada? ¿Paranoica, acaso? Estaba segura de que era su voz, con mi sentido del oído no podía equivocarme en eso.
Estuve a punto, muy, muy cerca, de olvidar toda mí farsa y terminar el recorrido a mi máxima velocidad; pero por suerte mi mente era más fuerte que mi ego, y terminé el recorrido con una velocidad normal, y con una calificación mediocre.
Ese día fue el que me decidí, realmente debía dejar de prestarle tanta atención. Y así lo hice, lo ignoré.
Pero él tuvo la reacción contraría, ahora se acercaba más a mí. Por cualquier cosa, pedir el sacapuntas prestado, preguntar por lo que tendríamos la siguiente clase, o cualquier cosa que se le ocurriera. Y mis normas de cortesía no me permitían ser grosera con él. Evitaba mirarlo, claro. Y le respondía con un tono de voz neutral —por no decir: seca, inexpresiva—. Al tiempo también que si mi mirada se encontraba alguna vez con la de él, intentaba que la mía fuera lo más hostil posible.
Uno de esos días que estaba fácilmente irritable me fui un rato a casa de mi hermano, y me descargué un poco con él, él sonreía ante mi forma de relato de mi mal día, pero se sobresaltó cuando mencioné el apellido de Marcos y me detuve en seco de lo que estaba diciendo.
—¿Pasa algo? —me atreví a preguntarle al paso de unos segundos.
—No es... n... —no completó la frase y saltó a la siguiente— ¿Por qué te molesta tanto ese chico? ¿Qué es lo que hace? ¿Parece sospechoso?
¿Sospechoso? ¿Qué le pasaba a mi hermano? ¿Se estaba preocupando por un simple chico que me molestaba? Eso era muy raro.
—¿Sospechoso? —Repetí, esta vez en voz alta— ¿Qué tiene ese chico?
Y debía tener algo para que sobresaltara tanto a mi hermano.
—¿Recuerdas...? —Se detuvo y tragó saliva sonoramente— ¿Recuerdas al... al vampiro que te convirtió?
—Sí.
Claro. Lo recordaba claramente, él iba mucho a nuestro apartamento, en el que mi hermano aparentaba vivir antes de que yo me convirtiera. Ese chico estaba obsesionado conmigo, o al menos eso dijo mi hermano; mi hermano lo consideraba uno de sus amigos mas cercanos y así lo era, le tenía mucha confianza, tanta como para dejarlo entrar regularmente al apartamento donde yo me la pasaba la mayor parte del día debido a mi escasa vida social.
Pero, cuando mi hermano empezó a notar su obsesión por mí, comenzó a restringirle la entrada al apartamento. Empezó a impedir que me visitara.
Ese chico parecía nervioso cuando estaba cerca de mí, por alguna razón que yo no comprendía, sin embargo, parecía simpático, me caía bien. Un día, sin el permiso de mi hermano, él fue al apartamento con un propósito: el de convertirme; mi hermano supone que él pensó que si yo era vampiro también podría pasar más tiempo cerca de él. Pero yo sé que ese no era el caso. Él no fue a convertirme directamente, él me atacó para matarme, yo misma sentí como mi sangre se iba de mis venas, y sentí como me desvanecía, pero en el último instante el cambió de idea, cuando estaba a punto de desvanecerme pude notar en sus ojos como se debatía internamente; y se decidió por convertirme. Claro, eso nunca se lo dije a mi hermano, a penas había dejado con vida a ese chico cuando se enteró de todo y yo no quería que las cosas se pusieran peor, no era de las personas que guardarán rencor, ni nada. Al menos mi vida era un poco más interesante ahora.
¿Pero, a qué quería llegar mi hermano con eso? El chico que me atacó era mucho mayor que Marcos, no podía ser él ¿O sí? Jamás había visto los ojos de Marcos rojos, ni dorados. Siempre verdes. ¿O no había notado algo en los días en que lo ignoré? Imposible. ¿Había algo que mi hermano no me hubiera dicho de los vampiros? ¿Podían cambiar de forma? Si era así, debía intentarlo yo alguna vez.
—Ese chico... —continuó mi hermano— tiene que ser... si es como yo creo, ese chico es su hermano menor.
Imposible.
—¿Cómo? ¿Por qué nunca me dijiste que tenía un hermano?
—Nunca lo preguntaste.
—¿Él también es...? —¿un vampiro?, completé mentalmente.
No podía serlo, nada encajaba.
—No, no... Él no lo es, pero... —se detuvo por un instante— según lo que me ha dicho John, él cree que su hermano tiene una idea de lo que él es. Él le ha estado ocultando todo a su hermano, como yo lo hice contigo, pero él vive bajo el mismo techo con su hermano, y parece que el chico sospecha algo de lo que somos.
—¿De lo que somos? —repetí en tono casi dramático.
—Sí, bueno, técnicamente. El chico... ¿Cómo dijiste que se llamaba?
—Marcos.
—Bueno, Marcos sospecha de su hermano, y siempre me vio a mí con él. Y para empeorarlo todo... John cree que Marcos lo oyó cuando hablaba con otro vampiro de ti.
—¿De mí? —comente casi inconscientemente, como acto reflejo.
—Sí, de tu transformación... —se quedó por casi un minuto callado y luego explotó, sabía que no faltaba mucho para eso— ¡Ese gran idiota! ¡Nunca tiene cuidado con lo que hace o dice!
Me quedé dubitativa, intentando encajar todo lo que tenía en la cabeza de Marcos con la nueva información.
—Eso quizás explica su interés por mí—lo interrumpí de sus gritos.
—Interés...—repitió mi hermano— Debes evitarlo—me aconsejó.
—Eso no funciona, ya lo he intentado.
—Entonces... quizás cambiarte de colegio...
—Ni lo pienses... —lo interrumpí de nuevo.
Demasiado antisocial. Me sería imposible hacer una nueva amiga, Anna era la única y había tenido dificultades para que fuera mi amiga aún siendo humana.
—¿Entonces prefieres que lo mate? —inquirió cínicamente.
—Siempre exageras todo hermano. No creo que se de cuenta. ¿Puedo yo encargarme de esto?
—N... —empezó a decir.
—Por favor... —dije con mi tono más sutil.
—No. —completó.
—Eres un exagerado, en serio, déjalo todo como está. ¿Qué te parece si tú te encargas de John y yo de Marcos? —le propuse.
Se quedó pensándolo por un momento.
—¡Ah, por favor! Es una buena idea. —lo interrumpí otra vez
—Quizás—dijo.
—Quizás—repetí.
Eso era un sí. Él nunca decía que sí directamente.
Mi hermano era duro y el que mandaba, siempre.
Siempre, excepto conmigo. Genial.

Mi manera de encargarme de las cosas sería una muy sutil. Lo evitaría, pero no tanto como ignorarlo, sólo lo suficiente para que no notara lo que era, y también para que no sospechara. Estaría pendiente de lo que decía y hacía. Si las cosas no se me daban como quería, podría seguirlo y enterarme de que tanto sabía él.
También sería una buena idea ponerme lentes de contacto, pero eso lo decidiría luego.
Por una semana estuve con mi oído muy pendiente de cada palabra que decía Marcos; y no decía mucho. Pero en ningún momento mencionó vampiros y mucho menos cosas oscuras. Al contrarío, fue Armando quien mencionó algo. Después de salir de Biología tuvimos una hora libre por la falta de una profesora, y yo me senté a unos cuantos metros de Armando y Marcos, con Anna a mi lado sin prestarle mucha atención a lo que decía ella.
—Creo que en dos horas estará listo— fue lo último que escuché decirle a Anna, refiriéndose a alguna tarea.
Y luego me concentré más en Marcos.
—Oye esto— le decía Armando mientras ponía música muy fuerte en su teléfono, parecía Heavy Metal.
La música sonó por casi un minuto antes de que se hiciera algún comentario.
—Es buena—dijo Marcos.
—¡Sí que lo es! —exclamó casi excitado Armando, tocando una batería en el aire.
Yo estaba prestando atención pero con la mirada hacia otro lado, apenas veía por mi vista periférica los movimientos de estos dos chicos.
—Dicen que esta banda tiene pactos con el diablo y demás— continúo Armando. —¿tú crees que esas cosas existan?
—¿El diablo? ¿Demonios? —Hizo una pausa, extremadamente larga para mí, mientras pensaba su respuesta—. Quizás sean sólo estupideces, o quizás no. ¿Haz intentado tú contactar con el diablo?
—No. —Respondió Armando un poco perplejo por la respuesta de su compañero y luego simplemente siguió con la batería en el aire sin prestarle atención a nada más.
Y allí se estancó ese tema.
Había demasiadas cosas que desconocía de Marcos. Si pudiera saber lo que pensaba.
Ese día lo seguí a su casa, y lo espié un rato por la ventana de su habitación. Pasó de las tareas y se fue directamente a su biblioteca; tenía grandes cantidades de libros referentes a Vampiros, Hombre lobos, Zombies y otros. Pude notar algunos que yo había leído, como el famoso Drácula de Bram Stoker, también tenía la colección de Anne Rice y otros tantos de los que jamás había escuchado. Esto me confirmaba mucho, entonces sí le llamaban la atención ese tipo de cosas.
Estaba a punto de irme cuando oí como John, su hermano, llegaba; él se apresuró a seguirlo y luego fingió irse a dormir a su cuarto, pero Marcos espió por un rato a su hermano antes de que este se diera cuenta. Ahora entiendo a que se refería mi hermano cada vez que lo llamaba despistado, ni siquiera me había notado a mí, si no hasta que se dio cuenta de que su hermano lo espiaba y agudizó sus sentidos.
Ahora mi hermano se enteraría de que estuve de infiltrada, me pregunto qué le parecerá eso.
De todos modos, no vi a mi hermano sino unos días después. Para entonces ya tenía la escusa de que era una estrategia, y además ya había confirmado que Marcos sospechaba de su hermano. Mi hermano le advirtió a John que si no se ponía más atento terminaría matándolo.
No me atreví a volver a la casa de Marcos sino hasta después de unos días, mientras tanto, sólo espiaba sus conversaciones en el colegio.
El día que volví a asomarme por la ventana de Marcos noté que estaba haciendo un acto reflejo de la vez pasada en que fui. Se saltaba las tareas y pasaba a los libros, eso explicaba sus notas regularmente bajas. Esta vez me quedé por un rato más que la anterior, y vi como después de los libros iba a la computadora, y buscaba cosas sobre vampiros, eso era bastante para confirmar mis teorías, él sabía algo.
Debió notar algo en mí el día que volví a la escuela. Mis ojos, mis ojos rojos. El color de mis ojos no empezaba a cambiar sino hasta los siete días, a pesar de que la sed llegaba mucho antes. Para entonces, en todo el tiempo desde que me convertí, mis ojos habían cambiado al negro sólo unas cinco veces, todas en vacaciones, sin oportunidades para que nadie más que mi hermano lo notara.
Me quedé dubitativa por un buen rato mientras observaba, apenas conciente, sus movimientos. Estaba un poco ensimismada, tanto que me sobresalté un poco cuando se levanto de la computadora y se dirigió a un armario. Luego pasaron dos cosas demasiado rápido como para que pudiera reaccionar correctamente. En primer plano vi un brillo, y tarde medio segundo para comprender que eran mis ojos brillando en el reflejo de un espejo y al segundo siguiente Marcos ya estaba totalmente volteado en mi dirección. Me miró por un instante, el mismo que tarde para gritarme mentalmente ¡Muy lenta! y salir del lugar.
Por supuesto, y como siempre, corrí a casa de mi hermano, mientras pensaba cómo iba a decirle eso y que tanto había notado Marcos. ¿Marcos había detallado que era yo en la oscuridad? ¿Colgada de su ventana? Yo veía todo muy claramente, no sabía a que punto me pudo divisar él. ¿Qué debía hacer ahora?
Por el momento me dediqué a poner mi mente en blanco y pensar las palabras con que le diría esto a mi hermano.
El ambiente en la casa de mi hermano era muy diferente al que ocupaba en mi interior. Toda la casa estaba tranquila, en paz. Y unos segundos después de sentarme en la sala noté la razón. La novia de mi hermano estaba en casa.
Ahora me arrepentía de no haber tocado antes.
Ella me dedicó una sonrisa extraña, que no pude definir, cuando me vio. Y luego, detrás de ella salió mi hermano y le besó la mejilla para luego posar su mirada en mí. Él ya sabía que algo andaba mal.
Me sentí cohibida.
Me dio la impresión de la que la novia de mi hermano lo sabía todo. Y no sabía porque tenía esa idea. Mi hermano jamás ha sido partidario de contarle este tipo de cosas a los humanos, incluso me lo ocultó a mí. Ahora sentía celos por algo que ni siquiera estaba confirmado.
Suspiré y recordé que estaba aquí por un motivo en específico, lo cual hizo que esa extraña sensación de celos desapareciera y fuese sustituida por algo muy parecido al pánico.
—Ya me iba, lo siento— dijo ella rompiendo el silencio.
—Nada de eso, perdón por interrumpirlos—repuse rápidamente. ¿De donde habían salido esas palabras?
Creo que sólo había dirigido esa disculpa a mi hermano, el cual me dedicó una mueca.
En todo caso, él acompañó a su novia a la puerta y se despidió de ella. Eso lo hacía porque sabía que algo malo estaba pasando. ¿A caso lo hubiese hecho si nada malo pasara?
Ahí estaban los celos de nuevo.
Suspiré para relajarme un poco y giré la mirada hacía mi hermano. La tomaba por la cintura antes de dejarla ir. Era muy extraño ver a mi hermano tratar con tanta sutileza a un humano, a excepción de mí y unos cuantos amigos suyos, jamás trataba tan bien a un humano. ¿Estaba planeando algo cruel para ella? ¿Traicionaría su confianza o algo por el estilo? Luego recordé una conversación que habíamos tenido hace un tiempo:
—En serio, tienes que buscarte una novia, te ves muy mal—me burlaba yo.
—No es gracioso.
—Lo es, lo sabes—dije entre risas.
—Sabes que no me gustan esas chicas vampiros... sin ofender—dijo después de una pausa, mirándome— son... demasiado... ...eufóricas. No son de mi tipo.
—Sí, claro, lo que digas.
Esa era una de las cosas que me agradaba de mi hermano. Al menos sabía que si tenía una novia alguna vez, me caería bien. Aunque realmente dudaba que tuviera una novia alguna vez. Él decía que yo era la única vampira civilizada que conocía, que le había sorprendido mucho mi reacción ante todo esto, y se excusaba con eso de su mala actitud al principio, él pensaba que yo iba a cambiar, mucho.
Quizás mi hermano se tomó muy en serio mi sugerencia de que buscara una novia, y claro, no la buscaría entre los vampiros. ¿Se estaba él volviendo civilizado también?
Parecía que la quería, para mí eso estaba bien. Siempre y cuando ella no le hiciera nada a él, en ese caso, sería yo la que dejaría de ser civilizada.
Volví a la realidad con una extraña mueca en mi cara, que pude ver en los ojos de mi hermano. Entonces recordé por qué estaba aquí.
—¿Qué pasa?
—Creo... —me detuve, pero él no me interrumpió— Creo... que cometí un error.
Me miró con una expresión que no pude definir claramente. Era una mezcla de sorpresa, indignación y desilusión. Me dí cuenta de que la palabra error podía significar varias cosas; y como principal: matar a alguien.
—No, no fue eso—. Respondí a sus pensamientos.
Su cara se relajó un poco y entonces se sentó en el sillón al frente de mí.
—¿Entonces...?
—Estaba... en casa de Marcos... —dije casi obligándome a escupir las palabras, en el sentido mas literal de la palabra.
Su cara cambió automáticamente y frunció el ceño. Me dio la impresión de que ya pasaba por su cabeza la idea de matarlo.
—No fue algo tan grave, ni siquiera sé si se dio cuenta—intenté tranquilizarlo. Sin éxito.
—Ve al grano—me exigió.
—Estaba viendo por su ventana, y mis ojos se reflejaron en un espejo... y creo que él me vio.
No dijo nada.
—Quizás sea algo bueno, puedo utilizar toda esa pantalla de los espejos a mi favor—sugerí.
Suspiró.
—Tú me pediste encargarte de esto. No pretendas venir siempre a mí por cualquier tontería.
Auch, eso dolió. Hice una mueca.
—¿Aún crees poder encargarte de esto? —me preguntó.
—Sí.
—Entonces, suerte con ello.
Intenté sonreír.
—Y avísame cuando puedo matarlo —dijo esta vez en tono burlón.
Me reí sin mucha alegría.
—Seguro.

Al día siguiente fui a clases. Tenía que hacerlo, tenía que enfrentarlo. Si faltaba a clases sospecharía... aun más.
Anna no fue a clases, otra vez. Estaba enferma, había olvidado eso.
Marcos no se acercó a mí ese día, pero sentía como alguien me miraba fijamente, supuse que era él pero no me atreví a voltear. Tampoco dijo nada en las clases que compartíamos, pero algo muy diferente pasó en la última clase que compartía con él, pero en la que no estaba Armando, Biología. Se sentó en mi mesa sin mi permiso.
—¿Qué haces? —Demandé.
—Tomo el puesto de Anna—dijo tranquilamente. —Ya se lo he informado al profesor.
Dirigí mi mirada de él hacia el profesor, y pude ver como asentía levemente al hecho de que Marcos se sentara conmigo. Luego recordé que a penas había notado lo que pasaba a mí alrededor, y que Marcos muy bien pudo haberle pasado una carta al profesor para ser mi compañero de mesa de por vida sin yo darme cuenta.
Suspiré ante mi propio sarcasmo.
Nos mandaron a hacer un trabajo tremendamente largo, el cual me las arregle para hacer la mayor parte sin tener que dirigirle demasiado la palabra a Marcos.
No sé en que momento pasó el tiempo, pero la clase había acabado y no habíamos terminado el trabajo. Después de unos segundos me dí cuenta que no éramos la única pareja que había quedado a mitad de trabajo. Algunos se estaban quejando de que era demasiado largo cuando el profesor los interrumpió.
—No tienen que entregármelo ahora, se pueden reunir fuera de clases.
Marcos se volteó rápidamente hacia mí
—¿Qué te parece hoy en mi casa?
Había algo raro en su mirada, ¿me estaba insinuando que sabía algo?
—Hoy...
Estaba apunto de decir que tenía que visitar a Anna como escusa, pero el profesor me interrumpió.
—Les doy hasta mañana para entregármelo.
Genial, me dije mentalmente.
—Hoy me parece bien—le respondí a Marcos—, pero tendría que decirle a mi her...
—Claro, puedes llamarlo, si no tienes saldo te puedo prestar mi teléfono. —me interrumpió.
Quedé atónita por un segundo.
—No, está bien, le mandaré un mensaje de texto.
No tenía ganas de explicarle las cosas a mi hermano.

De camino a su casa, que no quedaba muy lejos de la escuela, no cruzamos palabra.
Era extraña la forma en que había cambiado Marcos, a pesar de que no hablamos en todo el camino, no parecía que fuera tímido. Eso había cambiado en él. Ahora parecía un poco más suspicaz. En realidad, mucho más suspicaz.
Al llegar a su casa me fue dirigiendo al segundo piso.
—¿No hay nadie en casa? —pregunté a mitad del camino.
—No aún. ¿Pero no te incomoda, no?
—No. —intenté sonreír hacia la idea. Al menos podría defenderme de él.
Después me dirigió a su cuarto. El cuarto que ya conocía.
Armó una mesa, de esas que están como pegadas a la pared y luego plantó dos sillas de modo que quedaran una al frente de la otra. Me ofreció una silla y no dudé en sentarme.
Estaba esperando a que él tomara asiento pero no lo hizo. Rodó un poco mi silla, y colocó sus manos en los reposabrazos con bastante fuerza, acerco un tanto su cara hacía mí y frunció el ceño.
—Ahora déjate de farsas y dime que hacías ayer en mi ventana.
Me intimidó, realmente lo hizo, mi mente quedó en blanco por un segundo y luego reaccioné.
—¿Yo?
Comencé de forma defensiva, evasiva y haciéndome la tonta a ver cuanto me servía.
—Sí, tú —no desistió de su idea, se veía muy firme—. Te reconocí por tus extraños ojos rojos. —dijo, mientras tomaba mi barbilla.
Pudo ser cualquier otro vampiro, pensé. Pero no podía decirle eso.
Así que obligué a mi sangre a subir hasta mi rostro para parecer sonrojada, ya tenía un nuevo plan.
—Yo... yo... —fingí titubear.
—¿Me espiabas? —Demandó.
—Sí-í.
—¿Por qué?
—Me-e... tú... me gustas. —finalicé, mirando al suelo, para darle un efecto más real.
Su cara se quebró. Su firmeza se desvaneció, había notado, al igual que yo, que eso podía ser completamente cierto.
—¿Cómo llegaste a la ventana? —se defendió.
—Escaleras—mentí.
—No había nada allí cuando bajé—explicó.
Ya podía notar como bajaba sus defensas.
—Me la llevé.
—Eres demasiado torpe, debí haberte visto.
Cierto, era lo único para lo que no tenía cuartada, me limité a mantener el pico cerrado. Y después de unos instantes levante de mi cara de modo que quedara muy cerca de la suya. Y él se sonrojo un poco esta vez. Perfecto.
—No te creo ni una palabra—dijo mientras se alejaba de mí.
—¿Qué crees que pudo pasar? —lo incité.
—Yo... —dejó escapar, pero luego no dijo nada más.
Con la vista recorrí su colección de libros y luego el siguió mi mirada y se volvió hacia mí un segundo después. Me hice la tonta y le dije:
—¿No pensabas realmente en eso?
Hizo una mueca pero no me respondió.
Luego noté algo en sus ojos, como si preparara una nueva estrategia y no me dí cuenta de qué era hasta que sucedió.
Se acercó a mí y ya era muy tarde cuando me dí cuenta. Me besó. Tomó mis muñecas y las apretó contra el reposabrazos, impidiéndome el movimiento a menos que usara mi fuerza sobrenatural. Cuando se separó de mi estaba un poco atontada, me le quedé mirando por un instante que él utilizó para llevar su mano hasta mi boca, entreabrirla un poco y tocar mis colmillos.
Luego reaccioné ante dos cosas.
Primera, yo era la única que había bajado la guardia.
Y segunda, ¡me había robado mi primer beso!
Aunque había sido una estrategia estaba indignada, y reaccioné como lo hubiese hecho con cualquier otra persona que hubiese hecho lo mismo sin que yo quisiera. Lo cacheteé.
Él se llevó la mano a la cara y estiró un poco la mandíbula. A penas había recordado retener mi fuerza.
—¡Ding, ding, ding! —Empezó a burlarse— ahora tengo mas pruebas, eres fría, tienes colmillos demasiado largos, y golpeas mas fuerte que cualquier chica que se haya atrevido a hacerlo.
—Eso no demuestra nada.
—¿No que te gustaba? ¿Por qué me cacheteaste?
—Porque te robaste mi primer beso— dije entre dientes y luego lo aparté para salir de allí.
Me tomó del brazo cuando estaba a punto de salir de su habitación.
—Eres una vampira ¿no?
—Déjate de estupideces.



Espero que les haya gustado ;3
Comentarios, por aquí xD!
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Re: Ángela [2]

Notapor *Ari-chan* » Sab Oct 10, 2009 4:15 pm

¡Ding, ding, ding! (amé esa parte xD) Primera!... again >w<

Waaa!!! cada capítulo se me hace más emocionante y adictivo que el anterior. ¡Me ha gustado muuucho! y el final, está para comerse las uñas jeje..
Empecemos con el principio, si la teoría de Ángela es que los gustos de los vampiros con respecto a la sangre se derivan de sus gustos humanos ¿Eso quiere decir que a Ángela siempre se le daban bien los niños, le agradaban o algo por el estilo?
En cuanto al hermano (¡Quiero saber su nombree! >.<, ¡Dimelo! ¡Anda, anda! T_T, quiero dejar de decirlo "el hermano" ù.u) sabía yo que él si mataba, y para más colmo trata a los humanos como animales; eso sí no me agrada, y debería él recordar que su hemanita hace poco era una humanita =.=
Pero bueno... sé que Marcos tendría protagonismo, pero el cambio tan repentino que ha hecho ha sido sorpresivo ¡ya no es tímido! ahora ya no lo veo como un chico tan simple O_o
Ángela es muy celosa con su hermano ;), aunque debería comprender que la que más podría salir lastimada es la novia de él (literalmente :S)

He tenido una curiosidad muy grande durante todo este tiempo: ¿Qué ha pasado con los padres de Ángie (puedo decirle así? me fastidia escribir su nombre completo a cada rato ù.u) y de su hermano? ¿Murieron? ¿están de viaje? ¿Los abandnaron? O.o

Con lo que sí me siento satisfecha es que ya sé quién la convirtió, y en serio, vaya amiguitos que se busca su hermano xD

Me supongo yo que en la parte donde Marcos comenta "parece como una rana" era otra estrategia para ver si ella perdía el control y por culpa de su ego utilizara sus nuevas habilidades.

Veo que te ves muy influenciada por la saga de Crepúsculo (me refiero a lo de los ojos rojos, dorados y negros) aunque sí hay unas cuantas variantes bastante diferentes (como que duermen y lloran) y creo que no tienen poderes especiales... ¿o si?

Bueno... ya me estoy llendo, ¡hoy voy para la playita! xD (aunque eso no viene al caso -.-)
Una última cosita: me parece muy intrigante la novia del hermano de Angie, me pregunto si de verdad sabe algo.

Ja ne! :3

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Re: Ángela [2]

Notapor AnimeManiaca » Sab Oct 10, 2009 10:53 pm

Oh, me agrada tanto cuando mis historias son tan bien recibidas T^T!
Bien, vamos a responder a algunas dudas e_e

*Ari-chan* escribió:¡Ding, ding, ding!(amé esa parte xD)


A mí también me encantó esa parte xDD!

*Ari-chan* escribió:Empecemos con el principio, si la teoría de Ángela es que los gustos de los vampiros con respecto a la sangre se derivan de sus gustos humanos ¿Eso quiere decir que a Ángela siempre se le daban bien los niños, le agradaban o algo por el estilo?


No, la teoría del sabor de la sangre es con respecto a los gustos (de sabores también xD) de cuando eran humanos, en este caso, el alcohol, las drogas, cosas que quedan en la sangre, obviamente el chocolate (cosa que le encanta a Ángela) no entraría en la lista ya que no queda en la sangre xD
Lo de las pequeña a la que ella atacó es por cosa de la edad, mientras más joven sea más deliciosa es su sangre.
Entonces, según la teoría de Ángela las cosas sería así:
1) Gustos humanos, +1 gustos de sangre.
2) Jóvenes, +1 gustos de sangre.
Y... ya sabrán más cosas ;3

*Ari-chan* escribió:En cuanto al hermano (¡Quiero saber su nombree! >.<, ¡Dimelo! ¡Anda, anda! T_T, quiero dejar de decirlo "el hermano" ù.u) sabía yo que él si mataba, y para más colmo trata a los humanos como animales; eso sí no me agrada, y debería él recordar que su hemanita hace poco era una humanita =.=


(No te diré su nombre =D! xDD) Sí, bueno, la reacción de... (ups, casi se me escapa el nombre D: [sí, te estoy torturando ewe!]) su hermano no fue igual a la de Ángela, a él como que no le importaba nada y así por el estilo; él empieza a ser más "civilizado" desde la conversión de Ángela, y ya entenderás a que me refiero con el paso de los capítulos.

*Ari-chan* escribió:Pero bueno... sé que Marcos tendría protagonismo, pero el cambio tan repentino que ha hecho ha sido sorpresivo ¡ya no es tímido! ahora ya no lo veo como un chico tan simple O_o


Bueno, Marcos nunca fue tímido, eso fue algo que ustedes creyeron xD
Él es algo así como Sasuke (?), bueno, quizás no tanto xD Sólo que es muy callado, pero también es muy decidido es por eso que se enfrentó directamente con Ángela. Él siempre sospechó, y sí, lo de "parece una rana" no fue nada más que una vil estrategia, todo siempre ha sido una estrategia para acercarse a ella, de hecho xD

*Ari-chan* escribió:He tenido una curiosidad muy grande durante todo este tiempo: ¿Qué ha pasado con los padres de Ángie (puedo decirle así? me fastidia escribir su nombre completo a cada rato ù.u) y de su hermano? ¿Murieron? ¿están de viaje? ¿Los abandnaron? O.o


(Sí, puedes llamarla así o como prefieras xD) Y bueno, todas esas dudas (y el nombre del hermano de Ángela) serán resueltas por allí en el capítulo 5 o 6 (no recuerdo cuál era xD)

*Ari-chan* escribió:y en serio, vaya amiguitos que se busca su hermano xD


Seh xDDD Luego de que él se convirtió tomó la actitud de "no me interesa nada" y esto a penas cambia cuando Ángela es convertida también xDDD

*Ari-chan* escribió:Veo que te ves muy influenciada por la saga de Crepúsculo (me refiero a lo de los ojos rojos, dorados y negros) aunque sí hay unas cuantas variantes bastante diferentes (como que duermen y lloran) y creo que no tienen poderes especiales... ¿o si?


Seh.. un poco influenciada, ¡pero sólo un poco! xD
Podría dejar lo de los poderes especiales a duda, pero... ¿para qué? xD No, no tienen poderes especiales, sólo que cuando son vampiros son más... atléticos, y sus sentidos son más agudos y blah blah.

*Ari-chan* escribió:Bueno... ya me estoy llendo, ¡hoy voy para la playita! xD (aunque eso no viene al caso -.-)
Una última cosita: me parece muy intrigante la novia del hermano de Angie, me pregunto si de verdad sabe algo.


Suerte en la playa...
y... ;3

xDD
Espero haber aclarado dudas...
y bueno, ya me voy xD
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Re: Ángela [2]

Notapor Steph chan » Dom Oct 11, 2009 4:41 am

Omg!! ¡Marcos besó a Ángela! xDD
Ups perdón, ¡hola! xDDD

Adoro a Ángela. ¿Será porque también ella también se la pasa en la casa, es antisocial, al igual que yo? xDD
¡¿Me estás espiando?! D:

Es broma xD

Me torturas ¿Lo sabías? No podré dormir, me dejaste con la intriga recorriendo mi ser Dx (?)

Ay, Ángela, ¡Le dijo a Marcos que gusta de él! Que buena excusa, eh? ¬¬ xD
Aunque ya no sé si en realidad es cierto xDU

Ésto está de Libro xD (¿?)

La piel se me puso de gallina al leer ese momentito de Marcos&Ángela Dx

No entendí a qué se refirió Marcos con que Angela parecía rana D: .//.U
Sí, que idiota soy xDDD ._.U

Me estás haciendo amar éste FF de una manera obsesiva Dx (¿?)
Espero continuacion impacientemente >=D

P.D: Una pregunta xD ¿Tú puedes cerrar FF? O:

Ya me retiro xDU
Bye =B
Última edición por Steph chan el Dom Oct 11, 2009 10:55 pm, editado 1 vez en total

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-You're a fucking masochist, ¿you know that?
-I know.
-..You're pathetic.
Being ensuring the feeling of others. Wondering what it would be dear, 'that way'
.
-I know I'll not be there, in a bubble like that.
-Exactly, honey. You're not one of those bubbles, not now, not ever.
-I know.
-Hahaha.

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Re: Ángela [2]

Notapor AnimeManiaca » Dom Oct 11, 2009 5:06 am

xDDDDD
Bueno, sí fue un momento interesante, ¿no? ñ_ñ
Lo de la rana era sólo una estrategia, es decir lo que le quería decir era que era un cosa rara xD
Y bueno, de hecho pienso publicar esta historia como un libro alguna vez xD por eso no quería publicarla por aquí, luego me le hacen plagio e_é
quizás son muchas aspiraciones xD pero xDDD lo intentaré xD

Y, sí, sí puedo cerrar FF, cualquier cosa, por MP ;3
después subo otro capi xDD
le dejaré que se coman las uñas un poco más xDDD

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