por furuna el Jue Feb 21, 2008 1:21 am
Buenas tardes. Debo reconocer que me alegran el día con sus comentarios, por lo menos hay gente que tiene "fe" en mí y en lo que hago, eso es impagable. Es algo que no podría definir, lo que se siente...
Ahora tengo una alegría más, comenzamos un fic con una amiga y eso de que "dos cabezas piensan mejor que una" es totalmente cierto. Las ideas fluyen a raudales y eso me tiene emocionada...
Os dejo el fic.
Capítulo V.
Me dí la media vuelta tratando de borrar esa imagen de mi mente. Pero claro que no. Seguía allí la mirada lasciva de su primo, la sonrisa tan extraña en sus labios y la situación para mí tan dolorosa. Su sonrisa. Su sonrisa tan distante a mí, eso que me dañaba y no lograba dejar.
Tan sólo recuerdo de aquello que amanecí en una cantina de mala muerte, bebiendo como si no hubiera mañana y poco me importaba en realidad si lo hubiera. Lo único que perduró de aquello fue un dolor de cabeza que no me lo podía… Y un dolor en el pecho que me ahogaba. Era ella que no se iba de mis pensamientos. Su maldito primo mirándola como "mujer". La orgullosa y fría mansión sola para ellos dos. Y me odié por ser tan débil. Era repetitivo, pero con respecto a ella todo lo era. Y extraño. Ella.
En mi cabeza no dejaba de dar vueltas la pregunta. ¿Por qué ella? Dios… Cualquier otra mujer estaría conmigo, menos ella. Ella. La necesitaba y ya no me lo negaba. Pero la odiaba también en esos momentos. Por mirarlo así, por estar a solas con él. A mi no me importaba si antes existieron otros hombres en su vida. No. Pero me dolía pensarlo, que ella disfrutó y amó a otros… pero él. Lo odiaba y a ella.
No sé como llegue a la guarida, sólo supe que había caído antes de llegar el lecho y no intenté ponerme de pie, me lo merecía y era poco comparado a lo que le había echo. Tal vez… yo la había arrojado a sus brazos, pero rechacé esa idea, ya que supuestamente yo no era nada para Hinata, sólo un idiota más de los que seguro se habrían cruzado por su vida y sucumbido a su belleza.
Ella. Su aroma. Me revolvía el pecho e inconscientemente la retenía. Me dieron ganas de matarlo, de acabarlo de la forma más cruel. Me sorprendí a mi mismo imaginando su muerte bajo mis manos. Pero no, ella no me lo perdonaría y jamás podría volver. Volver. Junto a ella. Intentar.
"En mis sueños nunca peleamos. En mis sueños nunca miente"(1)
Dejé que pasaran algunos días, con toda la fuerza de mi voluntad aguanté las ganas de correr a su lado. Probablemente sólo acabaría aterrándola y dejarla definitivamente junto a él. No. Esperé hasta una noche lluviosa y fría. Me encaminé otra vez camino hacia Konoha. Hacia la nostalgia inevitable de mi pasado y hacia su recuerdo.
La mansión estaba otra vez sumida en las penumbras, esta vez ninguna habitación tenía luces. Por un momento pensé que ella no estaría, que probablemente estaba en una misión idiota, de esas que nunca me ayudaron en nada…
Me decidí a entrar y correr todos los riesgos, sólo tenía en mente a Hinata y nada más me parecía cuerdo.
Era una casa grande, fría y "noble". Ese pensamiento me hizo sonreír de manera irónica, una gran estupidez aquella. Fui recorriendo todos los rincones vacíos y llegué hasta su habitación. Me quedé varado frente a su puerta, con miedo. Miedo de lo que podía encontrar adentro.
Estaba bañada por la luz de la luna. El ambiente en ella era cálido. Era su aroma al fin y al cabo. Me dirigí a la cama, y me recosté sobre ella pensando en que ella hacia lo mismo cada noche. Con él. Me enfurecí de pronto por ello, me exasperaba solo. Sólo había visto sus miradas, estaba decidido a oírlo de sus labios. Fulminarla así en mis pensamientos y quedarme en paz. En eso estaba cuando llegó alguien.
Rápidamente me oculté tras la puerta, comprendiendo lo peligroso de la situación, pero ya estaba allí.
Me calmé un momento al darme cuenta de que era Hinata quién había entrado en el cuarto y se percató de mi presencia ya que se volteó rápidamente a mí. Me miró entre sorprendida y asustada, seguro que no se lo había imaginado.
- Sasuke-kun.
Avancé hacia ella y toqué su rostro. No retrocedió y cerró los ojos, por lo que aproveché para besarla. Me di cuenta de cuanto la necesitaba, de cuanto había deseado ese momento. La abracé en forma desesperada y me hundí en su cuello. Era mi refugio y quería que lo supiera.
- Lo siento, de verdad lo siento.
Se quedó callada mirándome en la oscuridad, pero sin alejarse de mí. Me sentí incómodo con su silencio. Al final habló para decirme que la había dañado como yo no me imaginaba. Que no me perdonaría nunca. Y se alejó, a pesar de que traté de retenerla en mis brazos, como otras veces. Me quedé en blanco y sólo una cosa se me fue a la mente.
- Te vi con tu primito.
Lo dije con todo el veneno posible. Darle a entender que ella también podía dañar. Sentí su nerviosismo al verla voltear a mi ubicación, enfrentándome. Silencio unos momentos.
- ¿Y qué viste?
En realidad, nada, por que me di la media vuelta antes. Antes de cometer alguna estupidez y arruinarlo más de lo que lo había echo. Aún con eso me atreví a seguir.
- Tú en esta cama y él mirándote como un pedazo de carne. Te ibas a acostar con él ¿no?
Hinata se alejó un poco más de mí y tardó en responder. Tardó y lo pensó demasiado para mi gusto. Necesitaba oírla pronto y largarme de una buena vez. Eso quise unos instantes. Ella volvió a mi lado.
- Te-te… equi-vocas, eso no es así.
- Estaban solos, no me creas idiota Hinata -repliqué sin poder ocultar mi ira.
- ¡Eres un imbécil! Y... y a-asqueroso p-por lo demás.
- ¿Y qué hacían solos en tu habitación?
- No... no es asunto tuyo ¿a-acaso e-estás celoso?
Le dije una imbecilidad que de ella jamás, que sólo un patético podría, por eso me hizo callar a gritos y golpes que no me hicieron ni cosquillas, por dentro me conmovió verla de esa forma. La lancé bruscamente a la cama, pero sin acercarme a ella. Era humillante sentir tanto deseo por alguien al que no le pasaba igual, algo que no era recíproco y venía de una sola parte. Me hizo sentir cansado y solo. Más todavía.
Ella sólo atinó a decirme que me marchara para siempre y yo repliqué que no. Que no era mi deseo. Se volvió a hacer un silencio y caminé hacia ella.
- N-no lo hagas, j.joder… siempre lo mismo.
- Sí, hasta que…
No quise seguir insistiendo, sólo me acerqué lo bastante a ella y me tumbé a su lado. Le pregunté si estaba sola y no me habló. La volví a insultar y ella comenzó a llorar. Que ya no lo resistía y me odiaba.
- ¿De verdad me odias? Si me dices que sí, nunca más vuelvo a por ti…
- Primera-ment-te no sé a q-qué vienes.
De verdad que no la comprendía, ¿cómo es que no se daba cuenta de lo que sucedía conmigo? Comprendí cabalmente de que ella no se apreciaba nada, que se odiaba como yo mismo a veces. La atraje hacia mi cuerpo.
- Te quiero.
Se alejó un poco de mí, inquieta y balbuceando que no podía ser. Volví a repetir lo mismo sin prestarle atención, no quería su miedo, quería una respuesta.
- Tú no me conoces.
No me conoces. No. No me dejaba tampoco conocerla y era lo que más quería. No me dejaba llegar a ella y ya me apartaba de su vida. No había avances entre nosotros por que precisamente no había un “nosotros”. Nada. Sólo eso. Todo era un punto muerto, estéril y nada.
Estaba sumido en mis cavilaciones cuando sentí sus labios sobre los míos, su cuerpo subirse sobre el mío, su aroma embriagándolo todo, y yo indefenso ante tales armas. De verdad ella podía confundirme, hacerme olvidar lo importante. Una marioneta a su merced, me había convertido en eso.
“No seas cruel”
Cada vez más necesitaba sentir todo de ella, los besos no eran suficientes y ella lo sabía, por eso… Era cruel y no haría nada por mejorar la situación. Quedó sentada sobre mí y desde lo alto acarició mi pecho, haciéndome sentir oleadas de placer.
- T-tú m-me gustas… p.pero no quiero sufrir.
¿Sufrir? ¿Malas experiencias anteriores? Decidí no torturarme con eso y disfrutar de ella. Me incorporé para quedar frente a su rostro y volví a besarla con fuerza, a acariciar su pelo y bajar mi rostro hacia su cuello y también besarlo. Hinata se adueñó de mi espalda. Deseo. Abismante. Mi todo.
“Lo que menos haría es hacerte sufrir”
La recosté en la cama suavemente, acariciándola despacio, aprovechando todo el momento. Era el momento y ambos lo sabíamos, estábamos solos y sé que lo deseábamos. Yo más que nada, ya que esta vez no había ironía en sus gestos ni en sus besos.
Sus manos suaves se adueñaron de mi pecho y comenzó un trayecto que me hacía enloquecer de placer al recorrer mi cuerpo.
- Dí que eres mía, que luego de esto no mirarás a nadie.
Me respondió con un beso, lo que me confortó. Acabé de quitarle la ropa y me quedé quieto. Ella me interrogó quedamente.
¿Miedo? No, tal vez temor, sabía que si la hacía “mía” me volvería su esclavo. Pero no me importaba, la necesitaba. Me precipitaba al abismo y no me detendría.
Nuestras caderas encajaron perfectamente, como si hubiéramos sido para cada cual, como un molde. Su cuerpo se estremeció al sentirme dentro suyo, sus uñas se clavaron en mi espalda y gemidos de placer salieron de sus labios. Gemidos que me hicieron perder la cabeza. Afuera la lluvia seguía con su ritmo melancólico. Ruidos ahogados, gemidos mezclados con el ruido de las sábanas. Era mía. Yo le pertenecía. Era feliz ya que creía que me amaba…
No me habló, se quedó callada sin decirme que pensaba, sin decirme lo que había sentido. Me sentí herido, sentí que ella no me había sentido como yo. Desesperado intenté obligarla a decirme que le pasaba. Su llanto, su llanto incomprensible y desolador. Arrepentida. Me dijo que se sentía arrepentida, que no era justo ni para ella ni para mí. Que mi destino era muy distinto al de ella.
- Yo no me arrepiento a pesar de que… mi vida cambie después de esto.
Su cuerpo se tensó y se giró hacia mí. Me preguntó a que me refería con eso, que no jugara con ella. Era cansina hasta el extremo… pero todo lo suyo me subyugaba.
- Si volviera a Konoha… ¿estarías conmigo?
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Notas:
(1) Es una frase que leí en un libro, La chica del calendario y por alguna razón, me impresionó mucho.
Lamento que no tenga lemon, si bien me gusta demasiado leerlo y disfruto mucho con él, prefiero en mis fics insinuar y dejar a la imaginación. Aparte, ya he dicho que no se me da para nada.
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furuna el Jue Feb 21, 2008 5:56 am, editado 4 veces en total