Cap. 1 : UNA CASA DE LOCOS
Tokyo, 6 de la tarde.
Ese día el viento azotaba con fuerza, al parecer el verano se estaba por terminar y el otoño ya comenzaba a hacerse notar. Pero a pesar del fuerte viento huracanado, una joven de mirada inquisitiva y de largas piernas corría como si le fuese la vida en ello, por las calles circundantes de la zona periférica de Tokyo hacia la residencia Yamanaka: un complejo para estudiantes, alumnos de intercambio, profesores suplentes o cualquier persona que desempeñase algún trabajo en las oficinas de las facultades de la zona.
Mientras la joven de unos escasos 18 años esquivaba y sorteaba a todo tipo de vehículos y peatones, en lo único que podía pensar era:
“¡tzh! Shizune va a matarme.”
Cuando al fin llegó a la residencia Yamanaka, a pesar de que era un complejo de varios bloques de edificios, no le fue difícil encontrar el suyo, pues era el único que tenía aparcado un gran furgón gris delante de sus puertas.
Tras bordar la esquina, la muchacha se tensó al ver a su tía Shizune con cara de pocos amigos. Así que antes de dar un paso en su dirección, se acomodó su longevo y brillante cabello rosado, pues lo traía alborotado; se anudó los cordones de sus zapatillas, apretó el cinturón de sus pantalones piratas color ámbar; porque sabía que a su tía no le gustaba que la gente llevase los pantalones caídos; y se abrochó el par de botones de su camisa color marfil que se le habían desabrochado. Todo ello para que cuando apareciese ante ella pudiese dar una apariencia serena.
Hola a todos, bienvenidos a mi frenética e intrincada vida. Siento no haberme presentado antes, pero como habréis comprobado no he tenido tiempo ni de respirar. Mi nombre es Sakura Haruno y vivía en la zona norte de la ciudad, Tokyo. Allí abundan los jardines poblados de flores exóticas y los parques con piedra de colores. Y por lo poco que estoy viendo de la zona sur de Tokyo, aquí no hay nada de eso.
Aquí el toque de color lo ponen las paredes plagadas de grafitis y las luces de las discotecas de la zona. ¡Menudos próximos 5 años que me esperan! Que ¿por qué? Pues porque la universidad de Tokyo está situada en esta parte de la ciudad, aún me pregunto por qué la construirían aquí. En fin, a lo hecho pecho y esto ya no tiene remedio, lo único que espero es poder pasar mis años de estudiante de medicina tranquilamente, metida en mi mundo y sin ninguna complicación. Lo sé, lo sé, pero no toméis por una aburrida o sosa, lo que pasa es que me gustan las cosas simples, sencillas; no me complico la vida, o al menos eso pretendo.
Bueno, de momento es lo único que necesitáis saber sobre mí.
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En un piso totalmente desordenado, plagado de latas de cerveza vacías, ropa interior de las mujeres que asistieron a “la fiesta” del día anterior; y de comida basura pegada al techo, se encontraba un pelinegro de fracciones duras, mirada penetrante y cuerpo de corintio tendido en el sofá.
Todos los “invitados” a la fiesta se habían largado ya hacía muchas horas, pero él, en categoría de mejor amigo del dueño del apartamento, Deidara, pudo quedarse más tiempo para descansar y que se le pasase la resaca.
Itachi: te luciste con la fiesta de anoche.
Deidara: y que lo digas, aquellas “guarras" nos entretuvieron bien…sobre todo las gemelas sureñas…-risas-
Itachi: pero hoy estamos para el arrastre….¿qué hora es?-dijo mientras se levantaba del sofá.
Deidara sacó su móvil del bolsillo de su pantalón y miró la hora: las 6 en punto
Itachi se puso su chupa favorita de cuero, una chaqueta negra con un estampado en nubes rojas. Ni siquiera su amigo Deidara sabía le tenía tanto aprecio a aquella maldita chaqueta. Llevaba años usándola, sin importarle las modas, ,y si le preguntabas por qué no la tiraba, él contestaba con una mirada fría y despiadada, de esas que hacen que se te quiten las ganas de preguntar más nada.
Deidara al verlo cruzar la estancia hacia la puerta de salida interrogó: ¿ya te vas?
Itachi: hoy llega un nuevo inquilino a mi bloque de pisos y se instala nada más y nada menos que en la habitación contigua a la mía y….-fue interrumpido.
Deidara con sonrisa maliciosa: vamos, que te ha tocado ser su niñera.
Itachi: y no creas que me hace gracia tener que enseñárselo todo. –hizo una pausa y antes de salir por la puerta añadió- dile al resto que esta noche no podré ir al paf de la esquina; seguramente los estúpidos de mis vecinos habrán montado la típica y sosa reunión de vecinos para darle la bienvenida al nuevo.
Deidara: ¿y por qué no faltas?-dijo pinchándolo.
Itachi con mirada asesina: no me lo recuerdes, sabes perfectamente que ni puedo faltar, sino los muy bastardos me echan a la calle.
Después se oyó un portazo y todo volvió a quedar en silencio
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Cuando se acercó hasta la hermana de su padre, ésta la miró con reprobación.
Shizune mirando su reloj de muñeca: llegas 43 minutos y 16 segundos tarde.- levantó la mirada del objeto y la posó sobre su sobrina- ¿te parece bonito, Sakura?
Sakura: gomen tía, pero el taxi en el que venía se metió en un atasco y….-fue interrumpida
Shizune resoplando: siempre estamos igual, esa costumbre tuya de llegar tarde no sé de quien la heredaste.- ahora sonriendo- en otra vida debiste ser un oso perezoso o un caracol, de eso estoy segura.
Sakura mirando a su alrededor: vaya, si que os habéis dado prisa ¡Shizune, que eficiencia! -dijo al ver que apenas había cajas con sus pertenencias en el interior del furgón.
Shizune: tengo que irme ya, el conserje me ayudó a dejar tus trastos en tu nuevo cuarto. Él te informará de lo demás.
Sakura: ¡¿ya te vas?!
Shizune: tranquila pronto volveré para ver que no te ha absorbido la cama -ella sabía lo que le gustaba a su sobrina dormir hasta altas horas de la mañana, de ahí su chiste malo. Luego abriendo la puerta de su vehículo añadió- ¡Ah! Una cosa más; mañana te traerán el colchón, para subirlo a tu cuarto tendrás que pedirle ayuda a alguno de tus vecinos.
Sakura: ¿y donde dormiré, en el suelo?
Shizune: en el sofá
Sakura: ¡¡¡¡¡¿QUÉ? !!!!! ¿es una broma?
Shizune: lo tendrías aquí si hoy no hubieses llegado tarde, en fin; así aprenderás a ser puntual.-dijo antes de subir al coche y marcharse sin más.
Sakura pensando: no me lo puedo creer, me ha abandonado descaradamente en este lugar apartado de la mano de Dios….-negando con la cabeza- desde luego…en fin…haber por dónde empiezo….
Sacó papel y lápiz de uno de los bolsillos de su pantalón y fue apuntando sus quehaceres por orden de prioridades.
LISTA
1)encontrar mi cuarto
2)encontrar al conserje para que me informe de cómo van las cosas por aquí.
3)Hallar y destruir los ácaros del sofá.
4)Conocer a los vecinos
5)Averiguar dónde puedo encontrar comida.
Sakura hablando consigo misma: Sakura, ¡vamos allá!




























