Capitulo 1: Estrellas…Ahí estaba ella en la orilla de la playa, observando el crepúsculo con una sonrisa triste adornando su rostro, mientras una lagrima rebelde caía por su mejilla y se perdía en la inmensidad del mar, acto seguido a esto mas lagrimas se animaron a salir de los verdes faroles que aquella joven poseía como ojos.
Se reprendía a ella misma, estaba llorando otra vez, se había prometido no volver a hacerlo, pero como siempre esa promesa no duraba mucho tiempo y eso la hacía sentir estúpida.
Ante los demás ella era “perfecta”, la
perfecta hija de padres multimillonarios, con
perfectos modales, gustos
perfectos, la
perfecta actitud, simplemente
“perfecta”. Pero frente a sus propios ojos era una llorona, que no tuvo la fuerza suficiente para seguir peleando cuando
debía hacerlo y se rindió, regalando su propia vida en el proceso, dedicándose a crear una máscara de perfección frente a los demás, para dejar de decepcionarlos…
Perfecta… – dijo la joven en voz alta, permitiendo que las gruesas gotas de agua salada siguieran opacando su mirada, mientras observaba el ahora oscuro cielo – perfecta… - repitió mientras su vista se fijaba en una brillante estrella – única… pero falsa – al decir esto último, cerró los ojos y se dejo caer sobre la arena, mientras sentía como las frías olas golpeaban su cuerpo.
Una molesta vibración proveniente de uno de los bolsillos de su falda la hizo abrir los ojos y dirigir una de sus manos al objeto que provocaba dicha vibración. Saco el celular de su bolsillo y se dispuso a leer el mensaje que le acababa de llegar:
-¿Donde rayos estas? Esta tonta fiesta ya empezó y tu Mamá te está buscando por todos lados!!!-
La fiesta – dijo con pesadez mientras volvía a cerrar sus ojos – lo había olvidado… – luego de decir esto se levanto y comenzó a observar su actual atuendo, llevaba puesta un falda negra estilo militar la cual tenía varios bolsillos, y le llegaba unos cinco centímetros por arriba de la rodilla, y una sencilla camisa blanca sin ningún detalle, para colmo estaba toda mojada y tenia arena pegada por todo su cuerpo – creo que como mínimo me matan si llego así – se dijo a ella misma luego de dar un largo suspiro.
*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*En un lugar lejos de ahí, en una mansión para ser más específicos se encontraba un hiperactivo rubio, sentado en un sillón sin despegar sus orbes azules de la puerta.
Dobe… ¿Qué tanto miras? – Pregunto indiferente un azabache que se encontraba sentado junto al rubio.
Teme, no me digas Dobe… y es que Sakura no ha llegado y ya le he dejado varios mensajes – contesto el hiperactivo sin dejar de mirar la enorme puerta – no es normal que ella llegue tarde, y es menos normal que no me responda – dijo ahora con un tono de preocupación en su voz volteando a ver su teléfono celular.
Hmp – “contesto” el azabache, dirigiendo la mirada hacia su amigo. Estaba a punto de decirle algo cuando vio que una “señora” se acercaba a ellos.
Y efectivamente, una señora que aparentaba unos 30 años, vestida con un vestido rojo ajustado a su cuerpo, con un escote muy pronunciado. Poseedora de una cabellera rubia, se acercaba a ellos.
-Naruto, querido ¿no sabes nada de Sakurita? – pregunto la señora con un tic en el ojo colocándose frente a Naruto.
Jeje... pues… – rio nerviosamente el nombrado, y con su brazo derecho comenzó a rascarse la cabeza – veras… ¿ya te había presentado a mi amigo? – dijo rápidamente señalando a su acompañante.
La verdad no, pero eso… – fui interrumpida por el ojiazul.
Te presento a Sasuke Uchiha, acaba de llegar de Canadá – dijo el rubio sonriente volteando a ver a Sasuke – y ella es la Sra. Tania Haruno, es la mama de Sakura – finalizo el ojiazul con una de sus sonrisas zorrunas.
Mucho gusto joven – dijo la madre de Sakura dirigiéndose al pelinegro, y luego volviéndose a Naruto sin darle tiempo de responder ¬– Querido, acomódate la corbata y metete la camisa por dentro – dijo sin dejar de sonreír, lo que provoco un escalofrió en el rubio – y ¿dónde está Sakura?
*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*Y ahí estaba ella, frente a una enorme casa blanca, frente a una puerta que no quería cruzar. Respiro hondo y se armo de valor para volver a la realidad, su realidad.
¿De qué te sirve decir que el pasado es pasado si no lo puedes olvidar?
No lo sé.
¿Estás segura?
Tal vez sea porque no lo puedo cambiar,
O porque me da miedo pensar que podría hacerlo…
¿Qué quieres decir?
Creo que ya lo sabes…
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¿Dónde? – dijo Tania desesperándose por el comportamiento del rubio.
Ahí – dijo el ojiazul señalando a la puerta al ver una cabellera rosa atravesarla, mientras soltaba un gran suspiro que paso desapercibido por la rubia.
Sasuke que había estado distraído decidió desviar su vista a la dirección que indicaba el ojiazul, y al hacerlo se encontró con una hermosa ojijade que bajaba delicadamente por las escaleras.
Esta portaba un elegante pero sencillo vestido negro, el cual le llegaba un poco más arriba de la rodilla y poseía un escote en v no muy pronunciado, una gargantilla plateada adornaba su cuello, y unas sandalias plateadas altas sus pies. Todo en conjunto la hacía ver increíblemente hermosa, especialmente en los ojos del pelinegro.
*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*-..-*La peli rosada que se encontraba bajando las escaleras volteo a ver a Naruto, y suspiro al darse cuenta de que se encontraba junto a su madre, la verdad no tenía ánimos de aguantarla, pero como siempre, hizo todo lo contrario a lo que quería, y sonrió, no era una sonrisa falsa, ni una vacía, era una sonrisa triste, de esas que ella misma se forzaba a hacer. Aparto la mirada de su madre y se dedico a seguir bajando, pero tropezó con los ojos negros de cierto azabache.