por *-*HuayLliTa*-* el Lun Ago 04, 2008 2:20 am
Una torre, antaño la más grande en todo la aldea, desde donde se podía divisar todo el horizonte; convertida en la sombra de lo que fue, derruida y echaba, como últimos suspiros, negro humo del ultimo ataque que había caído sobre ella.
Las casas, derruidas.
Las oficinas ninjas, con últimos rasgos de su existencia.
Médicos ninjas, yendo presurosos a atender a los heridos.
Ninjas, buscando los últimos heridos.
Y la gente común y corriente, con la desesperación a flor de piel.
…
Llorando a sus muertos, como reclamándole a la vida y a Dios el daño recibido; lanzando maldiciones al cielo como tratando de encontrar una forma de desahogarse del gran dolor que sentían y vivían.
Naruto sintió como ese trago amargo bajaba por su garganta hasta perderse en las inmediaciones de su organismo. Un trago amargo con sabor a desazón, a dolor, a impotencia.
Impotencia, por que hubiera podido salvar a la gente y no había podido.
Dolor, al ver la ciudad que tanto amaba convertida en una sombra de lo que fue.
Y desazón, por lo que había perdido así por así…
Bajo la mirada y calló, sintiéndose incapaz de expresar sentimiento alguno…
Mientras tanto el Uchiha permaneció con la frente en alto, mirada al frente, tratando de esconder en esa máscara de supuesta dureza de carácter, los mismos sentimientos que Naruto había tratado de reprimir.
Y Sakura, solo sintió una lágrima que bajaba desde sus dulces ojos esmeraldas. Sintió el enorme impulso de correr hacia su casa, la mansión Uchiha, y enterarse de lo que había pasado con el enorme tesoro de su vida, Yue, su hijo de 14 años, que estaba al frente de la batalla. Apretó el puño, se secó las lágrimas y empezó a caminar, cuando oyó una voz que le llamaba.
- Madre…madre ¿eres tu?
Sakura sintió recorrer un extraño escalofrío por su ser, volteó la mirada, y con el instinto característico de madre, abrazó a aquel lastimero ser que le había dirigido la palabra.
- Yue, Yue… hijo mío ¿Qué te pasó?- comenzó a hablar la Haruno, mirándole con ternura, mientras le limpiaba suavemente el rostro.
Este chico estaba magullado, con las cicatrices rodeándole todo el cuerpo. Sus ropas desgarradas y sus zapatos desgastados. El joven estaba bien, físicamente, pero su mirada expresaba todo el dolor que había sentido en los últimos meses de su corta vida.
Sasuke volteó la mirada y abrió sus ojos con lentitud. Parecía que nada más importaba más que aquel chico que lo observaba con sus finos ojos esmeraldas. Avanzó dos pasos, trémulo, y luego abrazo a aquel chico, al que su madre ofrecía esmeradas atenciones.
- Hola papá….- dijo Yue, algo sorprendido, ya que su padre no era muy expresivo en sus acciones y palabras. Pero sintió que aquella vez su padre lo hacia de corazón, y con fuerza le correspondió el abrazo.
- Yue, ¿estas bien?- le preguntó el pelinegro, con la inexperiencia que suele aportar la nueva experiencia de ser padre, y también al ver a su hijo querido en tal lamentable situación.
- Si, estoy bien.- contestó el chico, algo más aliviado por el abrazo de su padre. Su madre, también visiblemente emocionada, sonrió con beneplácito a su esposo y a su hijo.
Naruto levantó la mirada y en ella reflejó el dolor y angustia que sentía en su interior.
- Tío Naruto….- dijo Yue, sonriendo amablemente, atrayendo la atención del pelirrubio.
Este volteó y solo sonrió como era su costumbre, ocultando su tristeza. Se llevó la mano a la cabeza y se revolvió los cabellos. Al verlo sintió algo extraño.
Añoró lo que el pudo tener y que nunca disfrutó. Los paseos a la calle, siendo abrazado por las dos personas más importantes en tu mundo, tu familia. Cosas que el dinero no podía comprar y, que desgraciadamente, la vida le había negado.
Pero también se dio cuenta de algo importante. Los chicos que ellos buscaban, los elegidos, eran de la misma edad de Yue.
También recordó la amenaza de aquel tipejo:
“Sé donde se encuentran esos chicos”
Luego fijó su mirada en el sol, que arrojaba sus primeros rayos de luz.
No había tiempo que perder, aquel despreciable cumpliría su palabra, y si sabia la ubicación exacta de su ubicación, sería el fin.
- Lamento interrumpir este momento….- empezó a decir Naruto, volteándole la cara a la ciudad, y aparentemente, a los malos recuerdos.- Pero tenemos que irnos.
Sasuke y Sakura se miraron el uno al otro con determinación. Tenían que dejar a Yue.
Asi que abrazaron a su hijo, susurrándole dulces palabras de cariño.
- Yue, querido, nos tenemos que ir.- comenzó a decir Sakura.
Una sombra nubló la mirada de Yue, y apesumbrado, bajo la mirada.
- Se van tan pronto….- comenzó a decir el chico, mientras se apartaba de sus padres, tratando de hacer menos dura la partida.
Ambos resoplaron. Sasuke se apartó y Sakura se levantó.
- Yue, no te vamos a olvidar.- le dijo su madre, a modo de consuelo.- mandaremos a buscarte, lo prometo.- añadió con seguridad.
Yue bajó la mirada y cuando la levantó, solo percibió una suave brisa.
*+*+*+*+*+*+*+*+**+*+*+*+*+*+*+*+**+*+*+*+*+*+*+*+**+*+*+*+*+*+*+*+*
Daniela siguió a Alex por el sendero, recuperándose de la gran caminata que había hecho. Claro y pensar que la matarían. De la que se salvó.
- Daniela, ¿Y qué cuentas?- le preguntó Alex
- Nada importante.- replicó la otra, conteniendo una sonrisa, al recordar el episodio de su hermano y su mejor amiga
El sol ahora quemaba con toda su fuerza, a pesar de ser las 11 de la mañana, y los árboles se movían al compás de un viento anormal. ¿Cómo podía haber viento en un día de verano?, pensó nuestra acalorada pelinegra, echándose aire con su mano. Bueno se lo dejaría a los ecologistas y a Al Gore. Pero a pesar de todo, seguía siendo extraño.
Alex se preguntaba también lo mismo, y sus sospechas se habían iniciado desde que había notado su cicatriz quemarle. No era normal. Le quiso preguntar a su primo, pero como siempre, no lo encontró, claro estaría como siempre, con su preciada espada, haciendo no sé que cosas.
Pero quedaba la duda.
El viento…
El clima…
No era normal…
Si alguna de ellas se hubiera atrevido a hacer pública sus sospechas, se hubieran dado cuenta de que tenían algo en común. Si las mirabas de lejos, ambas tenían grandes posibilidades de ser grandes enemigas. Tenían diferentes gustos, se peleaban por el control remoto, porque justo a la misma hora, (fatalidad maldita) se daban en dos canales diferentes sus programas favoritos.
Y sí, es cierto: los polos se atraen. La única explicación lógica para aquella amistad tan complicada.
- Iván me vino a visitar ayer.- comenzó a decir Alex, tratando de romper el hielo.
Daniela unió uno a uno esos pequeños momentos. Ya le era normal que Iván no la visitara a ella, sino a Alex. Aunque se sentía, como se dice, decepcionada por lo que pasaba, no iba dejar que esa tristeza se apoderara de ella. Aunque en vano había tratado de convencerse que la conducta de Iván, era normal. No sabia porque, pero lo extrañaba. ‘Jaja… que feliz se sentiría Iván si escuchara lo que estoy pensando, se sentiría, mmm, <tan importante>. A su manera, claro’.- pensó y sonrió al imaginarse la cara de triunfo y emoción, que conocía tan bien, de Iván.
- A sí….- divagó Daniela, triste. Le era difícil aceptarlo, pero sí: se sentía triste por el alejamiento de su mejor amigo.
De pronto ambas vislumbraron una gran nube de polvo y a dos personas corriendo.
- OH, OH ya verás, Raúl, maldito.- se oía uno de los chicos, que se acercaban peligrosamente.
- YA VERÁS TÚ, IVÁN.- añadió el otro visiblemente contrariado.
Daniela: =_=u
Alex: o_óU
‘Tenían que ser esos dos, ó si no ¿quién más?’.- pensó Daniela, con la mirada gacha
‘La pregunta del millón, ¿se cansaran algún día?- pensó Alex moviendo negativamente la cabeza.
- AHHHHHH!- ambos se detuvieron de improviso, al divisar a las dos personitas, que ofuscadas, presenciaban su competencia.
- ¡HOLA!- dijo Iván deteniéndose en una inmensa nube de polvo.- ¿QUE TAL?
Raúl, que estaba en medio de la GRAN nube de polvo que estaba detrás de Iván.
“Cof… cof nadie se acuerda de mí”.- pensó Raúl malhumorado.
- Estas bien?- oyó Daniela le preguntaba.
- OH... sí….- dijo este intentando sonreír.- estoy bien… ^^
Daniela sonrió y se dirigió a ayudarlo
Pero de pronto, sin motivo alguna ni explicación lógica, se empezó a nublar el día
Y 3 personas observaban escondidos sigilosamente entre los arbustos a estos 4 chicos...
- Ya es tiempo? Haru? .- dijo una de ellos, agazapada entre los arboles, con un kunai entre sus manos, dispuesta a atacar.
- No, no, Eiko... Todo a su tiempo….- le contestó prudentemente el aludido, reteniendola .- Todo se hará de acuerdo al plan...- añadió misteriosamente.- No podemos defraudar al amo.
"De acuerdo al plan"
Última edición por
*-*HuayLliTa*-* el Lun Ago 04, 2008 11:37 pm, editado 2 veces en total