por .eLiihxsan. el Jue Oct 09, 2008 4:37 am
mi Cuarto Fanfiic, el Primer capituloh xD
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Instrucciones:
1.-Claramente ya hizo click en esta historia! xP
2.-Lea, en serio... con confianzah!
3.-Comente!!...con confianzah, no sea tímida/o x)
4.-Sabe volver al foro? xD
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-dejen comentarios- : dialogos y acciones
(dejen comentarios) : aclaraciones o interrupciones mias xD
ººººººººººººººººººººººº : cambios de escena
dejen comentarios : palabras importantes
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Capitulo 1 º Cosas Cotidianas º
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-Vamos, corre- me decía mentalmente mientras atravesaba el largo y blanquecino pasillo de aquel edificio... Abrí la puerta tan pronto llegué, sin permitirme respirar y sólo separé mis labios para formular alguna buena excusa, pero...
-Llegas tarde- escuché apenas entré en la habitación.
-Lo siento- contesté, para poder agregar lo que me había pasado –Lo que ocurrió fue que...-
-No importa- me dijo sin interés... Siempre es así de... –Toma- me extendió un papel que yo de inmediato acepté –Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones por que tendrás mucho trabajo- dicho esto me invitó a tomar asiento –Muy bien, te explicaré el nuevo plan de rehabilitación- yo sólo asentí con la cabeza –Seguirás con las personas que se te asignaron, y se te agregarán dos más, lo que te hace un total de cinco pacientes... No podrás trabajar con más, hasta que algunos de ellos este sano y consiga el alta- me explicó
-Pero ¿Tan pocos? Digo, el año pasado trabajé hasta con once personas, ¿Por qué ahora sólo son cinco?- pregunté confundida... ¿Cuál era el problema?
-Veras hasta ahora has estado trabajando con personas de un nivel, digámosle medio, sin embargo, ahora, con las dos personas que cuidaras, no será así... La complicación de ambos es grave, quizás tengas que dedicarles la mayor parte del tiempo... Y bueno, con el estrés que sufriste tampoco te quería presionar más.- me sentí avergonzada, en verdad tanto trabajo me había superado –Eres una de las mejores Sakura, y no es necesario demostrárselos a todos, lo que te debería importar es la calidad, no la cantidad, así es que espero que des lo mejor de ti- me animó.
-Así será- respondí con alegría. Quizás, después de todo, Tsunade era considerada.
-Te puedes retirar... Y por lo demás... No vuelvas a llegar tarde- dirigió su mirada a los documentos sobre su escritorio, dándome a entender que ya no diría nada más.
-Claro- solté mientras me dirigía a la salida, en el trayecto vi el reloj pegado a la pared... Bufé despacio –Pero si sólo llegue cinco minutos tarde- exclamé para mí mientras cerraba la puerta de su despacho. Quizás, después de todo, ella no tan era considerada.
Explicación.
Mi nombre... Haruno Sakura, tengo veintidós años y soy, hace poco más de un año kinesióloga. ¿En que consiste? En pocas palabras, estudio el movimiento humano. El objetivo fundamental es analizar y tratar los problemas en el sistema músculo-esqueleto. Ahora, yo trabajo aquí, en el Centro de Rehabilitación “Light Hands”, creado hace tres años, teniendo como directora a Tsunade, nipona por parte materna e hija de padre francés, su edad... La verdad nunca la ha dicho... Sus estudios los hizo en Norteamérica, lugar donde se radicó por asuntos de trabajos de sus padres; Es una renombrada doctora y su proyecto de hacer esta institución creció, teniendo ahora tres establecimientos alrededor del mundo... Uno en Estados Unidos, otro en Francia y el más reciente aquí, en Japón.
Llegué a obtener este trabajo, gracias a la recomendación de una profesora, que había trabajado con Tsunade–sama y que, por mis excelentes calificaciones me invitó a hacer la práctica, para más tarde, al salir titulada, la misma directora me ofreciera el contrato de trabajo.
Conclusión.
Yo, novata en el ámbito de salud, y experimentando más de lo debido los sentimientos y circunstancias de mis primeros pacientes, me vi envuelta en un estrés, que después de dos semanas de descanso a desaparecido completamente.
Consecuencias.
El total regaño de mi casual maestra y permanente jefa, que ahora me ha puesto algunos limites para hacer mi trabajo... Bueno, quizás, es mejor así.
Ahora, estaba simplemente caminando. Mis pasos se dirigieron, precipitados a una sala en particular, en la que yo solía estar, estaba emocionada por verlos... Aunque hubieran sido sólo dos semanas de ausencia, el sólo hecho de formar parte de mi vida los hace imprescindibles después de un tiempo determinado. Como dije, cada uno de ellos es especial.
Ingresé de manera habitual en aquella extensa habitación, donde se encontraban alrededor de cuarenta personas esparcidas por cada rincón, lancé un vistazo a las paredes del lugar, era un mosaico de colores, aun así aquel panorama te hacia sentir reconfortada, como en casa.
Y bueno, ese era el verdadero objetivo de este centro, hacer acogedora la estadía de las personas que llegan, después de todo, ayudaba en gran parte al tratamiento.
Le di una sacudida a mi cabeza para encontrarme con una de mis pacientes más pequeñas, jugando entretenida con un montón de finas argollas que pasaba a través de un hilo.
-¡Cuanto tiempo sin vernos!- le saqué de su concentración puesto que me miró con sus ojos bien abiertos y con una mirada llena de sorpresa.
-¡Sakura–san!- habló parándose de la silla en donde estaba –Que sorpresa, me alegra mucho que haya vuelto- me dijo inclinando un poco su cabeza, en señal de bienvenida.
-A mi también- sonreí mientras hacia el mismo gesto –¿Qué haces?- pregunté sentándome frente a ella, observando la variedad de figuras sobre la mesita.
-Un collar- me respondió mostrándome la hilera adornada con gris y lila alternadamente –Ya terminé la pulsera, así que decidí hacer algo más largo- respondió sonriente
-Me parece una iniciativa bastante buena- comenté orgullosa –¿Quién estuvo a tu cuidado?- pregunté segundos después, revisando la hoja que Tsunade me había entregado.
-La señorita Konan- dijo siguiendo con lo suyo.
-Ya veo... Que bien, es bastante agradable- opiné, ella asintió sonriente para después dedicarme a escribir la actualización y los avances en la ficha personal de la muchacha.
Hyuga Hanabi.
Tiene quince años con tres meses, de contextura delgada, pelo castaño oscuro, y ojos extrañamente blanquecinos, es muy educada y pertenece a una familia respetada y conservadora.
Todo bien, se podría decir, pero quien esta aquí, no lo esta del todo.
¿Cómo llegó?
A la edad de catorce años y cinco meses, mientras se dirigía al colegio en su automóvil particular, conducido por uno de los más cercanos ayudantes de la familia, se vio involucrada en un choque múltiple en la calle central de la ciudad, su cuerpo de por sí frágil, se vio golpeado abruptamente y gracias a sus reflejos, cubrió su cabeza con ambos brazos; Brazos que resultaron dañados con infinitas fracturas, tanto internas como externas... Quedando con las extremidades superiores imposibilitadas de ocupar.
Ingreso.
Una vez, salida de una delicada cirugía, practicada inmediatamente después del accidente, sus padres buscaron un médico particular para cuidarla, sin embargo, con el estado delicado de la joven cada doctor llamado se negaba a asumir el riesgo, fue entonces cuando uno de ellos le habló de este centro, especializado en la rehabilitación fisiológicas y de cierta forma psicológicas de las personas.
Dieron con este lugar, a dos horas de su casa, un sitio restringido y privado... Afortunadamente eso no fue un problema... Eran unas de las familias más adineradas de la región.
Tratamiento.
Si bien, ella como todos los que empiezan tienden a estar pesimistas ante su situación, la familia es parte importante del progreso del individuo, y para la pequeña Hyuga, su hermana y primo son grandes pilares de apoyo. Sus avances lentos pero constantes, hacen, que ya pueda tomar cosas de peso ligero, manejando completamente la motricidad general.
Actualidad.
Va a cumplir once meses internada, y el objetivo principal de ella y mío, su doctora asignada desde el principio, es que recupere su anterior fuerza y la motricidad fina en un 90%, para poder tocar piano, instrumento que practicaba junto a su madre y hermana.
Estuve alrededor de una hora con ella, haciendo lindos collares, debo decir, para después despedirme cálidamente y ver a mi otro pequeño y regalón.
Sarutobi Konohamaru.
Tiene trece años y diez meses, es el más chico de los tres que me asignaron desde el comienzo, de contextura maciza, pelo castaño claro y alborotado, ojos negros. De personalidad bastante explosiva, que contrasta con la de su familia... Nieto de un alcalde admirado por sus pares y sobrino de un prestigioso escritor de Literatura. Aun así, él estaba aquí.
¿Cómo llegó?
Un mes después de cumplir trece años, en un fin de semana soleado, su familia planificó ir de paseo a la playa, para alejarse de todo lo urbano. Sin embargo, el temperamento impulsivo y las olas descontroladas lo llevaron a alejarse de la orilla, y aunque intentó regresar, el mar lo devolvía hacia dentro, trayendo como consecuencia el cansancio físico y la desesperación mental. Para cuando sus padres se dieron cuenta, el chico ya presentaba casi la mitad de sus pulmones con aguas, y al no encontrar asistencia médica cerca, su estado empeoró durante los siguientes minutos.
Ingreso.
Después de mantenerlo estabilizado e inconciente durante dos días, los pediatras le diagnosticaron un daño en la columna y caja torácica, la mayoría de los huesos estaban descolocados por los bruscos movimientos que hizo el pequeño tratando de salir del agua o por los continuos golpazos que le daba la marea al subir y bajar. Fue entonces cuando el señor Sarutobi, que años antes había inaugurado el centro por ser el alcalde de la zona, llamó y explicó la situación para que fuera inscrito al momento.
Tratamiento.
Al principio sólo fue terapia en cama, el desequilibrio de sus huesos hizo que sufriera con sólo caminar, la gran parte de los ejercicios los hace junto a sus padres que vienen tres veces a la semana. Uno de sus logros ha sido separarse de la silla de ruedas en la que se trasladaba por el recinto, para dar paso a unas muletas hechas a su medida.
Actualidad.
Lleva nueve meses viviendo aquí, ahora sus manos están libres de soportes y se esta atreviendo a trotar levemente por los jardines del lugar. Fisiológicamente sus huesos están en orden, sin embargo, ahora enfrenta un problema respiratorio, que disminuye su capacidad de movimiento. Aun así, un mes atrás, se le dio la fecha de alta... En tres meses más saldrá.
Lo encontré en el jardín y vaya que separé mi boca, estaba de lo más bien jugando fútbol con otros seis niños, mientras algunas enfermeras trataban de controlar su rapidez.
Decidí no molestarlo, quizás por la noche le vaya a saludar. Suspiré mientras, ahora iba al gimnasio del centro, el último lugar que visitaría en el día, ya que ahí estaba el mayor de mis chicos.
Rock Lee.
Tiene dieciocho años y ocho meses, de un excelente estado físico, pelo y ojos negros, es muy animado y es una de las pocas personas que pensó, desde el inicio de la rehabilitación positivamente. Estudiante de primer año, en Profesor de Educación Física. Sus padres son de clase media, sin embargo el motivo de su permanencia es gracias a su Universidad y sensei a cargo de la carrera.
¿Cómo llegó?
En una de las clases de resistencia corporal, su profesor Maito Gai, hizo dar a sus alumnos veinte vueltas alrededor de la facultad, y casi completando lo ordenado por su maestro, Lee se vio debajo de un automóvil, habiendo sido arrastrado un par de metros más adelantes; Sus dos piernas fueron aplastadas por las ruedas de vehiculo, llevándolo de inmediato a pabellón.
Ingreso.
Una semana después de la cirugía, Lee todavía seguía en el hospital, y sus padres ya no tenían el dinero para pagar la estadía del joven, así que, Maito, quien había estado pendiente en todo momento, habló con el director de la universidad, y dándole los motivos de que el accidente había sido en horas de clases, de alguna manera la institución se tenía que hacer cargo de una parte de la rehabilitación, fue entonces cuando el rector recordó el convenio que tenían con “Light Hands” y habló con Tsunade, para que después de unos días llegaran a un acuerdo y Lee ingresara sin ningún costo.
Tratamiento.
Trabajó primero en electroterapia, para despertar las células afectadas y acelerar el proceso de consolidación ósea, después de aquello vinieron las maquinas para ayudar a no atrofiar sus huesos ni músculos y mantener su estado físico.
Actualidad.
Lleva cinco meses en rehabilitación y su recuperación avanza sin problemas; su vitalidad hace que cada día ejercite sin problemas sus piernas, recuperando la confianza de su capacidad de resistencia.
No le han dado una fecha exacta para salir pero como va, es probable que dentro de dos meses me este despidiendo de él en las puertas del establecimiento.
Giré la manilla, para encontrarme a un esforzado Rock Lee haciendo bicicleta, le miré divertida, ¿Nunca se cansa de hacer ejercicio?... Le saludé una vez él notó mi presencia, me dio un abrazo apretado que correspondí algo ahogada... Hablamos de las miles de cosa que él y yo estuvimos haciendo durante estas dos semanas sin vernos... Cerca de las cinco de la tarde me despedí para dirigirme a mi oficina.
Me desplomé sin cuidado en la silla, acto seguido dejé las fichas de cada uno sobre la mesa. Miré por la ventana, observando los hermosos árboles de fondo.
Mi vida era normal... Salí con honores de la escuela, me gradué con altas notas en la universidad de Tokio, y conseguí un trabajo en donde pagan bien y ejerzo sin problemas.
Nada fuera de lo común, y tampoco esperaba alguna extravagante aventura, ya me había acostumbrado a este ritmo de vida... Después de todo. ¿Qué podría cambiar mi monótona vida?
Volví mi vista al escritorio y observé un sobre blanco, lo tomé algo contenta, ya que, sabía, eran las fichas de mis nuevos pacientes... Saqué las dos hojas, para fijarme en sus nombres.
-Uzumaki Naruto... Uchiha Sasuke- murmuré encantada.
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olaah!
aqui el comienzo de este fic xDD.!
(inner: espero ke hayan entendido de que se trata xDD)
creo que lo deje bastante claro... verdad? o.O
ii bueno, esta historia es como un nuevo paso para ser mejor escritora xB
(inner: estará escrita en primera persona, contada por Sakura hasta el momento.)
es la primera vez que hacemos este estilo de narración, espero que este bien estructurado ii que sea de su agrado... Es un inmenso desafío.
(inner: ¿Qué le habra pasado a Sasukiito? lol)
Espero sinceramente ke les haya gustado y cumplido sus expectativas.
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Agradecimientos Especiales: agata-1086, haru304, kotone-chan, Hinara hyuga (oh niña, siempre me alegras con tus comentarios, ii en cierta manera tambien te tengo cariño n.n ii por "Palabras perdidas" no te preocupes que pronto pondré un capi =D)
Gracias por leer!
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se cuidan!
(inner: comentarios? =DD)
PD: disculpen las faltas de ortografía, si es ke hay n.n
adiooh!
eLiih; ( & compañiiah xDD )
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Última edición por
.eLiihxsan. el Dom Oct 19, 2008 6:31 am, editado 1 vez en total