Huevos Revueltos
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Summary: Quería empezar de nuevo, pero acabó donde empezó
Autora: risita-chan
Advertencia: Esta historia es AU y contiene ooc
Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto y por lo tanto no me pertenece, en cambio, esta historia y los ambientes creados son toditos míos.
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“Las ilusiones no son nada más que ilusiones, sobresalen si las sacas adelante”
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- Disculpa la tardanza, chiquita – un chico rubio se disculpaba por haber llegado tarde al lugar donde lo esperaba su novia
- ¿Pides disculpas? , ¡Me has dejado plantada, te espere poco más de dos horas Naruto! – Le recriminaba una chica de cabellos rosados – ¡Se supone que soy tu futura esposa, deberías respetarme tan siquiera un poquito!
- Perdóname Sakura, he estado ocupado con el trabajo, la vieja de Tsunade no se ha dedicado más que a hacerme la vida de cuadritos – el chico posó una mano en su frente – esto de los preparativos de la boda me tiene nervioso
- Mmmh, ¿Por qué demonios estas nervioso?, no sabia que tu eras la novia – dijo con ironía
- Es que, no quiero fallarte, sabes muy bien lo que tú eres para mí, y el decepcionarte acabaría con mi alma – se limpió el sudor mientras era abrazado por la chica
- Cuando hablas así todo se me olvida – le dio un beso – pero no estés nervioso, yo te ayudaré y tú me ayudarás a que esto salga bien
- Como en los viejos tiempos – le tomó de la mano – como en aquellos días de primara que me ayudabas en las tareas
- Como aquellos días mi amor – de nuevo lo besó – y en dos meses nuestras vidas estarán unidas y lo mío será tuyo
- Y lo mío, mío – soltó una carcajada hasta que sintió un golpe de su amada – esta bien, lo mío también es tuyo, sin importar excepciones
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Nunca se imaginó que de ella jamás sería su corazón…
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Después de aquella metida de pata del chico, pasaron tres semanas. Tres semanas de vivir en el engaño, de vivir en la hipocresía que apunta siempre a la verdad. Tres semanas de aparentar querer algo que de cierto modo, no era para él.
La chica, que no pasaba de los 19 años, que tampoco pasaba de una estatura y un peso promedio y que mucho menos pasaba desapercibida a la mirada de un hombre, mantenía una cuenta regresiva que a veces daba miedo. Anotaba cada cosa pendiente y también cada pendiente concluido. En la prueba de vestido, todo le quedó perfecto, no había adelgazado ni engordado, su cutis siempre estaba perfecto, su mirada era como el terciopelo, su manera de ser, de hablar, de sonreír, rebasaban los límites terrenales.
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Y por eso creyó que no era para él…
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Pero, ¿Qué pasa cuando todo es perfecto? La respuesta es simple: hay que despertar de esa ilusión, hay que recordar que toda gran felicidad conlleva una gran tristeza. El problema es que, cuando uno se ilusiona, olvida todos sus principios y comete actos que jamás hubiera pensado realizar.
Naruto era un chico que contaba con 19 años de edad, era travieso, rebelde, alocado, desenfrenado, inocente y, a veces, un poco tonto. Desde su niñez había proclamado el estar enamorado de Sakura Haruno, su ahora prometida.
Cuando ambos tenían la edad de 12 años, el mejor amigo que compartían, de nombre Sasuke Uchiha, fue “obligado” a abandonar la ciudad, de olvidar sus principios, de olvidarlos a ambos. Sasuke, quien tenía dos opciones – la primera era quedarse en Tokio por dos años más, irse por un año y volver, la segunda era irse y quedarse en Londres donde, cuando creciera, tendría toda la herencia que su difunto padre le había dejado – optó por irse para siempre, defraudando a sus dos mejores amigos y rompiendo un corazón: el de Sakura.
En aquel entonces, para nadie fue ajeno que la chica lo amaba “con todo su corazón” y que estaría dispuesta a hacer lo que él pidiera, y Naruto, amaba a Sakura “más que con todo su corazón” y estaría dispuesto a morir si ella así lo quisiera. Pero, como les iba diciendo, por alguna extraña razón la vida se encarga de restregarnos en la cara que no somos más que unos simples seres imperfectos.
Sakura, al enterarse de los propósitos por los cuáles Sasuke los había abandonado, decidió también abandonar cualquier sentimiento hacia el: amor, cariño, odio, tristeza, decepción. Pero por más que lo intentó, no pudo tan fácilmente, tardó poco más de cinco años en olvidarlo por completo.
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Pero completo nunca es todo…
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Sasuke regresó cuando ambos contaban con 15 años, no les saludo, no les abrazó, ni una sola palabra les dirigió. Y pensándolo bien, eso fue lo mejor que pudo haber hecho, ¿para que acrecentar la herida?, e igual que como llegó, se fue sin decir nada.
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Al final de cuentas, lo que te hace daño no te mata…
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Sakura, quien ya tenía 17 años, comenzó a sentir cierto cariño especial, de ese que una chica siente y muchas veces confunde, pero que al final siempre se descubre, por su ahora mejor amigo.
Dejó pasar cualquier insinuación, abrazo, caricia, halagos y de esas cosas, porque según ella “era porque solo lo consideraba un amigo”. Pero cuando un día decidieron unirse al juego de la botella, en el que todos jugaban, por gracia del destino les tocó a ellos besarse.
Y la magia se descubrió. Ese fue, según ella, el mejor beso de toda su vida, según él, el inició de su mejor aventura. A las dos semanas de aquel beso se hicieron novios cerca de un enorme estante, acompañados de unas hermosas luciérnagas.
Él había pensado en esa decisión como veinte mil veces, ella solo esperaba que el momento se diera. Y así, sin más ni más, un día el la invito al estante que tanto les gustaba, ella al principio no quería porque era noche, pero el la convenció diciéndole que habían muchas luciérnagas brillantes. Al final ella aceptó.
Cuando ambos llegaron, quedaron maravillados ante tal espectáculo natural, llegó el momento que Naruto considero perfecto y de una sola inhalación lo soltó todo. Sakura no hizo más que sonreír y darle uno de sus besos, mientras eran acompañados de las lindas luciérnagas.
Así pasó el tiempo hasta que Naruto decidió dar el paso más grande y difícil: pedirle matrimonio. Y como no tenía idea de cómo hacerlo, la llevo de nuevo a ese estanque, esta vez lo adornó con pétalos de rosas y sin pensarlo le enseñó el anillo, mientras ella solo lloraba y le daba besos por toda la cara.
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A veces las acciones valen más que mil palabras…
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Hinata Hyuuga se había hecho la mejor amiga de Sakura, ya que Ino, su mejor amiga de la infancia, se había distanciado de ella por razones desconocidas. Hinata era una muchacha joven, hermosa, de una larga cabellera azul y unos ojos blancos que cautivaban a cualquiera.
Ella y Sakura se encargaban mayoritariamente de los preparativos de la boda. Al faltar una sola semana para que la ceremonia se llevara a cabo, nada hacia falta, todo estaba perfecto y en regla.
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Pero, como siempre, había algo que no cuadraba…
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A Naruto no se le veía tan emocionado, parecía como si no quisiera casarse. Sakura se había dado cuenta que últimamente él ya no le prestaba tanta atención como antes, percibía un sabor extraño en sus besos, su mirada ya no brillaba cuando a ella la veía, ahora su mirada brillaba por otra.
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Y es que cuando el dolor es por dentro, es más fuerte.
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Sin decirle nada, ella por su cuenta investigó. Un día Naruto olvidó su celular y ella lo tomó, sabía que si lo revisaba, Naruto se disgustaría, pero algo la invitó a continuar. Leyó uno a uno los mensajes, la mayoría eran de ella, pero los últimos eran de otra, y no precisamente mandaba saludos.
Ese día lloró, lloró como jamás lo había hecho, sólo faltaban 2 días para su boda, y siguió llorando, pretendiendo que nada pasaba, que todo estaba bien, que ella solo esperaba ser la señora de Uzumaki, pero en realidad no era así.
Sus amigas le prepararon una despedida de soltera, como siempre un día antes de la boda, de esas en las que hay hombres guapos bailando en calzones sobre las chicas asistentes, ese día fue feliz. Y de pronto notó algo extraño: Hinata había desaparecido misteriosamente, paranoicamente recordó que Naruto no paraba de hablar de ella, para todo era Hinata.
Se excusó que tenía que dormir temprano y abandonó su despedida de soltera, fue a la casa donde Naruto le había dicho que le harían la suya, pero en ese lugar no había nadie. Buscó pero no lo encontró, llamaba a su celular y no contestaba, lo mismo sucedía con Hinata.
Cansada se fue a dormir a su casa, el día siguiente sería el día que tanto estuvo esperando y por más que quiso dormir no pudo. En la mañana quiso echarle un vistazo a la que sería su casa. Entró sin hacer ruido, algo extraño pasaba ahí. Había botellas de vino regadas por toda la casa, un no se que le hizo ir a la recamara principal.
El cuadro que vio era horrible, por lo menos para ella. Su futuro esposo, al que le había entregado dos años de su vida estaba acostado, desnudo, al lado de su mejor amiga, la que muchas veces le decía que jamás la traicionaría. Llevó su mano derecha a su boca e inconscientemente comenzó a derramar lágrimas: Su corazón estaba muriendo.
Salió de la casa sin hacer absolutamente nada, por más que tratara de creer lo contrario, esa imagen decía muchas cosas, confirmaban sus sospechas: ellos dos eran amantes, la habían engañado. Y todo lo había descubierto el día de su boda.
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Ese día un corazón murió y un nuevo amor comenzó a crecer…
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…
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¿Comentarios?
Bere, si lees esto ¡Felices 19! Hoy 05 de Julio del 2008 es tu cumple, no se que regalarte, así que te dedico esto, que ha permanecido guardado por más de 4 meses en una carpeta. Eres una persona maravillosa, te deseo lo mejor.
¡Gracias!
risita-chan




Aunqe Hinata qedo como una hipocrita tambien ><



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quedo increible, aunque pobre sakura enterarse de eso a de ser bien gacho,
y me cae que yo tambien voy a golpear a naruto y a hinata tambien por hacerle eso a la pobre de sakura,
aqui el caso es que tu fic esta genial

















y no iva a entrar pero luego vi tu nombre de usuario y me dije o por dios es de risita y entre sin dudarlo



