Huevos Revueltos
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Summary: Quería empezar de nuevo, pero acabó donde empezó
Autora: risita-chan
Advertencia: Esta historia es AU y contiene ooc
Disclaimer: Naruto® es propiedad de Masashi Kishimoto y por lo tanto no me pertenece, en cambio, esta historia y los ambientes creados son toditos míos.
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“Las adversidades más grandes traen consigo enormes felicidades”
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Sus vidas se habían separado de nuevo y aunque estaban en la misma cuidad, habían enormes cosas que los separaban, o al menos eso pensaban. Una vez en tierra firme, Sakura decidió pensar en su futuro; el dinero se le había acabado en el pasaje y sólo le quedaba la ropa que traía y su huevo. Y aunque tratara de pensar o decir lo contrario, estaba en problemas, ciudad desconocida, vida desconocida y memoria desconocida no hacen una buena combinación.
- Bien huevito, necesitamos dinero urgentemente, no tenemos dónde dormir y tampoco tengo más ropa, no sabemos dónde estamos y mucho menos a dónde dirigirnos – le dijo a su conejo, mismo que, como la vez pasada, se le escapó de las manos sin que se diera cuenta, pero esta vez logró seguirle el rastro - ¡Huevito espera! – lo siguió
Al principio vio a mucha gente pasar a su lado pero ni siquiera le importaba, sólo veía a esos enormes zapatos rozar el pelaje de su amado conejito. Pasaba por enormes y tupidas tiendas, a sus espaldas dejó espectaculares imágenes tan grandes que creyó que en vez de ser huevito el aplastado, terminaría siendo ella; caminó y caminó, y en cada paso que dió, intentó apoderarse del animal, pero la pequeñez y la rapidez del conejo se lo hacían imposible.
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“¿Realmente existe una conexión entre nosotros?”-
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Para ella el cansancio terminó cuando huevito se detuvo frente a un gran edificio, que tenía la leyenda de “I M”.
- Huevito, me vas a venir matando de un susto – y sin saber porqué, algo la obligó, por así decirlo, a mirar hacia una hoja pegada en la pared – Se solicita empleado, ambos sexos, no experiencia, 18-25 años, soltero, sin hijos, disponibilidad de horario, estudios mínimos, informes aquí… ¡Perfecto! – entró al edificio
- ¿Le puedo ayudar en algo? – cuestionó una joven muchacha
- Vengo por lo del empleo, estoy interesada
- Entiendo, pase al tercer piso y repita lo que me dijo a mí
- Gracias – obedeció a la recepcionista, al llegar al tercer piso se encontró con un joven pálido, con el cabello y los ojos negros azabache y que además siempre sonreía – Disculpe, vengo por lo del empleo, una linda chica me mandó para acá
- Hola amiga, soy Sai – sonrió – ven conmigo – Sakura lo siguió y después de pasar unas tres puertas entraron a una de vidrio – Señorita Karin, vienen por trabajo
- Déjamela aquí – la miró de pies a cabeza – yo me encargo de ella – Sai se retiró – haber, dime tu nombre
- Sakura Haruno
- ¿Edad?
- Diecinueve
- ¿Hijos?
- No tengo
- ¿Casada?
- Por poquito – pensó – No – respondió
- ¿Cuándo deseas empezar a trabajar?
- Hoy mismo si es posible
- Esta bien, ahí está tu uniforme – señaló sobre la mesa - ¿Sabes limpiar?
- Si – respondió Sakura – Y muy bien
- Empezarás por aquí, lo quiero rechinando de limpio
- Correcto - y sin más ni más se puso el uniforme y comenzó a limpiar, dejando a su conejo en una pequeña caja de cartón que estaba por ahí, a la cual le hizo hoyitos para que el animal tuviera aire y no se escapara.
Por fin terminó con aquel lugar y a éste le siguieron espacios más grandes y con rincones más difíciles. A su lado veía a hermosas mujeres pasar, se maravillaba y aunque trataba de quitarles la mirada, simplemente no podía.
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“Deberíamos estar agradecidos por la belleza de nuestros más puros sentimientos, no por los bienes materiales”-
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Después de limpiar todo el tercer piso, una necesidad humana se hizo presente: tenía hambre, mucha hambre; comenzó a tener visiones, cuando Karin llegó le vio claramente la cara de pescado, el torso de vaca y las piernas de pollo.
- Haber niña, creo que dejaste sucia esta parte – dijo señalando un rincón del piso
- No señora, está limpio – se agachó y miró detalladamente donde la cara de pescado le decía y, efectivamente, estaba limpio
- No lo creo, mira bien – y de pronto tiró la taza de café que tenía en las manos – ahora si esta muy sucio, ¡Límpialo!
Sakura se sintió tan enojada que el hambre se le fue y mientras la señora cara de pescado se iba, imaginaba mucho más enorme su cuerpo de vaca. Volvió a limpiar el desastre que Karin había hecho. Cuando terminó tenía tanta hambre que creyó que se desmayaría, salió de la oficina de la vaca y encontró a Sai.
- Hola amiga, ¿quieres comer algo? Te veo hambrienta – sonrió
- La verdad es que sí, siento que me muero, mis tripas rugen
Fueron a comer a una cafetería, y literalmente se hartó de comida y Huevito también. Su compañero y ella charlaban plácidamente, pero la noche cayó y tuvieron que despedirse. Ahora el dilema sería: ¿dónde dormirían ella y huevo?, se canso de pensar y mientras vagaba llegó a la empresa, misma que continuaba abierta, entro y dedujo dónde dormiría sin ser vista: el cuarto de servicio donde guardaba los materiales de limpieza.
Cansada se recostó en el piso, quedándose instantáneamente dormida y mal acomodada. Así pasaron siete interminables días, en los que tuvo que alimentarse de sobras y de la caridad de Sai; dormía incómoda y limpiaba hasta el cansancio. Finalmente, el día siete decidió enfrentar cara a cara a Karin.
- Señora, ya terminé de limpiar, estoy muy cansada y me muero de hambre
- No seas sínica y dime señorita ¿ya limpiaste?, mi oficina está desecha – caminó por todo el lugar tirando y desordenando todo lo que estaba a su paso – aquí está sucio y te juro que me vale un cacahuate que tengas hambre
- Señorita – dijo entre dientes - ¿no podría darme un adelanto del 10% de mi sueldo? Es que en verdad lo necesito, ya no soporto un día más en la miseria
- Lo que yo no soporto es a ti, o limpias o te largas sin un solo centavo – Karin salió por la puerta y sin que se lo esperara le jalaron el cabello y la tumbaron al suelo, al mismo tiempo que muchos empleados iban a verla – Suéltame naca, no sabes con quien te metes
- Si lo sé, me meto con una vieja gorda con cara de pescado y del más feo por cierto – gritó mientras se le subía encima y comenzaba a golpearla y a jalarle los cabellos nuevamente – ya me cansé de ti, no te para la boca, eres una zorra vulgar digas lo que digas y ya era hora que te pusieran en tu lugar
- Déjame en paz niña estúpida, aquí la que manda soy yo – y de repente se hizo un silencio que dolía, en el fondo se pudo ver a una silueta muy seria
- A mi oficina las dos – ambas se pusieron de pie y le obedecieron – y Karin, el que manda aquí soy yo – entraron a un espacio donde Sakura no había tenido acceso
- ¿Qué fue lo que paso? – cuestionó el hombre que se había sentado y le había dado vuelta a su silla, dándoles la espalda
- Esta niña tonta me golpeó, no tiene ningún derecho, te juro que hoy mismo la despido
- Ah no vieja, eso si que no – gritó – Esta vaca es una abusiva, estuve aguantándola hace siete días, limpiaba su oficina y ella la ensuciaba a propósito en mi cara, le pedí que me diera un adelanto y no quiso, por más que le rogué y le dije que me moría de hambre
- ¿No tienes dinero? – preguntó el hombre – Karin vete, hablaré con la señorita a solas – la vaca se fue
- No, no tengo ni un centavo señor
- Tú no te irás, tienes tu puesto asegurado, te agradezco por poner a Karin en su lugar, es desesperante
- Tiene razón y no me lo agradezca, esa se lo merecía
- ¿Quieres comer?
- Si y sospecho que mi conejo huevito también
- ¿Sakura? – gritó el muchacho sorprendido al dar la vuelta a su silla y mirar a la chica de frente - ¿Tú eres mi empleada de limpieza?
- ¡Sasuke! – dijo asombrada - ¿Eres mi jefe?
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“¿Cómo hacer para que la vida no nos tome desprevenidos?”-
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...
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Gracias por sus comentarios, en serio son demasiado alentadores, esta vez me apuré con el capi, espero que les haya gustado ^^, ¡Comenten!
Besos
risita-chan