Huevos Revueltos
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Summary: Quería empezar de nuevo, pero acabó donde empezó
Autora: risita-chan
Advertencia: Esta historia es AU y contiene ooc
Disclaimer: Naruto® es propiedad de Masashi Kishimoto y por lo tanto no me pertenece, en cambio, esta historia y los ambientes creados son toditos míos.
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“Tómalo o déjalo…”
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Sasuke desesperado tomó el teléfono y salió en su coche – Amigo, tienes que ayudarme – expresó
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En lo que pueda Sasuke – contestó Sai
- ¿Recuerdas la cabañita en la que tomaba vacaciones? Ordena que la arreglen, la necesito para ésta noche
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Entendido- Gracias amigo – colgó el teléfono –
Ahora sólo me faltan las rosas y el anillo
El chico no dejaba de pensar en miles de pretextos para hacer que su novia lo acompañara a la cabaña. Estaba totalmente desesperado, se mordió las uñas hasta que llegó a la carne. Sabía que no era del todo su culpa, esa mujer regordeta se había empeñado en destruir la vida de Sakura Haruno, a costa de lo que fuera.
Desgraciadamente él se encontraba en el medio. Irónico, en la adolescencia nunca se atrevió a mirar a Sakura con otros ojos que no fueran los de un compañero; él sabía que Naruto la amaba profundamente y, antes que todo, la amistad es lo primero. Pero hoy, no puede apartar la vista de esa muchacha que en tan poco tiempo se ganó todo su amor.
Su madre una vez le dijo que, cuando encontrara a la chica correcta, nunca la dejara ir. Él sabía que debía hacer lo que por tantos años había estado guardando como el más profundo de sus anhelos: casarse.
Ciertamente, él nunca había tenido miedo a nada. Ahora, ¿qué pasaría si la chica se fuera de su lado, como lo hizo con Naruto? Talvez lloraría, se emborracharía y parrandearía con otras chicas más lindas. No, ninguna chica era más linda que su futura esposa.
No le gustaba la idea de volver al pasado. Ya no era ese chico que amaba acostarse con miles de mujeres. Estaba enamorado y el amor le estaba pegando muy fuerte.
- Bien, tengo que hacer algo, ella me ama lo sé. No puedo permitir que se vaya, no me lo perdonaré nunca; esto es más absurdo que cualquier otra cosa, como la vez que creyó que yo era gay por causa de Karin – detuvo su diálogo interno – Karin, claro, ella me ayudará, tiene que hacerlo – sacó su móvil y marcó el número de la susodicha
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Bueno – contestó la voz usual de Karin
- Hey, soy Sasuke, necesito que me ayudes
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¿Qué, no te basta con hacer sufrir a mi amiga? – reprochó
- Por favor, todo fue un mal entendido; la mujer estaba loca, yo amo a Sakura y tu lo sabes perfectamente
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Si bueno, ¿qué quieres?- Necesito que lleves a Sakura a la cabaña donde me refugiaba cada vez que necesitaba estar en paz, que sea a las 8 de la noche.
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Sasuke, ¿cómo demonios meteré en ese lugar a la chica más testaruda después de mí?- Por eso te elegí a ti cariño, tu sabes como convencer a cualquiera
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Esta bien, a las 8 – colgó el teléfono
El Uchiha, después de finalizar la llamada, fue directo a su departamento. Buscó una y otra vez debajo de las camas, en el armario, en el tocador, en el baño, en la cocina. Ahí, en la cocina, encontró lo que buscaba: un hermoso anillo de oro que tenía grabada la leyenda “tu y yo para siempre”, ese anillo había sido el más fiel testigo del maravilloso matrimonio de sus padres.
Corrió en su coche, mientras buscaba las mejores flores. Las encontró en manos de un niño humilde que pedía ayuda para poder comer. Detrás del pequeño estaban las rosas más frescas y olorosas de toda la ciudad. Las compró todas. El niño le sonrió tan abiertamente que se sintió en paz por un momento.
Pero su tranquilidad no duró mucho. Eran ya las 5 de la tarde y necesitaba arreglar la cabaña. Partió rápidamente a dicho lugar, con la impaciencia en una mano y la esperanza en la otra.
Por otro lado, Karin hablaba con Sakura de su necesidad por ir a un lugar retirado de la civilización humana, mejor dicho, de los machos alfa.
- Mira niña, lo mejor que tu necesitas en estos momentos es ir conmigo a mi cabaña, ahí tendrás tiempo para pensar mejor las cosas y decidir claramente. En estos momentos estas algo angustiada, lo que hagas serán puras barbaridades
- Claro Karin, pero, no sé, no puedo dejar a Sasuke solo
- No lo dejarás, yo le avisaré después que nos fuimos de fin de semana
- Pero…
- Pero nada, anda, agarra tus maletas y vámonos.
- ¿Ahorita?
- Si, en este mismo instante, para llegar al lugar son dos horas de camino
- ¿Cuándo regresaremos?
- Cuando tú lo decidas
- Esta bien – Karin se sonrió a si misma, adulando su capacidad para resolver problemas de tórtolos – Ahora todo esta en tus manos Sasuke - pensó
Sakura no estaba muy segura de ir. ¿Y si Sasuke la necesitaba?, ¿y si tenía hambre? No, se merecía eso y más por dejarse besar por la arpía de Hinata. Pero, ¿tenía que ser ella tan orgullosa? Por más que le daba vueltas al asunto, sabía que Sasuke la amaba.
Talvez él se cansaría de sus berrinches y la cambiaría por otra. No, no podía permitirlo, tenía que hacer algo llegando de la cabaña para arreglar las cosas con su novio. Pero primero él tenía que sufrir un poquito por sus acciones. Y su desesperada huida era el precio que debía pagar.
Se sorprendió al ver el departamento vacío, casi intacto si no fuera por los cubiertos desordenados en la cocina. Sacó lo más indispensable para llevar: ropa casual, ropa interior, cepillo y pasta dental, peine, zapatos, maquillaje y un poco de colonia.
Al terminar, Karin la estaba esperando afuera. Se sentó en el asiento del copiloto y espero mientras su compañera la llevaba a lugares desconocidos. En todo el camino se permitió pensar en las acciones de su novio. Talvez estaría preocupado por ella, pero cuando vio que de nuevo pensaba en el sin coraje, aclaró su mente mirando por la ventana la naturaleza perfecta.
Después de dos horas, Karin detuvo el auto, frente a lo que era una enorme cabaña con acabados muy finos y delicados. Atrás había un lago, perfecto como los cisnes que nadaban en él.
- Sakura, toma tu equipaje y abre la cabaña – suplicó Karin
- Esta bien, ¿las llaves?
- Está abierta – Sakura asintió ante la respuesta de Karin
Algo no cuadraba. Karin no tenía maletas y el camino a la choza estaba dibujado con pétalos de rosas. Talvez Karin quería aprovechar el tiempo para declararle que era homosexual y quería tener algo con ella. No, claro que no, sería absurdo, abrió la puerta de la cabaña y encontró la escena más bonita de su vida: su novio tocando el piano, detrás de él había una mesa cuadrada con dos sillas, rodeada de pétalos de rosas, sobre la mesa estaba una botella de vino, dos copas y los cubiertos ordenados.
Escuchó el sonido del auto de Karin mientras se marchaba, pero lo ignoró al oír las notas hermosas que su novio le dedicaba. El chico terminó la pieza y la miró pícaramente.
- Bien, señorita, no pensé que accedería tan fácilmente – se posó elegantemente sobre el piano, mientras invitaba a Sakura a que lo acompañara
- Claro, sobretodo si me traen con engaños – sonrió
- Talvez sea algo inusual lo que he de decirle, pero, ¿desearía usted casarse conmigo? – se arrodilló y sacó el anillo de su saco
- Señor, si usted cree que con esto lo perdonaré… - hizo una larga pausa – creo que ha acertado
- ¿Entonces acepta?
- Por supuesto, como resistirse a un hermoso piano – le puso el anillo en el dedo anular
- Como resistirse a usted – la besó apasionadamente, la chica solo enredaba sus dedos sobre su cabello, mientras que por la ventana se dejaba ver una hermosa luz de luna
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…
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Bien, creo que esto es todo. El siguiente capítulo será el final. Espero que les haya gustado y que perdonen mi ausencia por estos rumbos. Los exámenes y los trabajos finales si que dan dolores de cabeza.
¡Muchos besos!
risita-chan